Los motivos por los cuáles la grieta impiden el desarrollo del país

Diario 26

Facundo Manes explica los motivos por los cuales el país no ha podido explotar sus cualidades y los motivos de la confrontación.
El médico Facundo Manes, explica que Argentina no puede pretender que su crecimiento económico y como país esté basado íntegramente en sus recursos, sino que “la verdadera riqueza de un país está en la capacidad de producir y aprovechar el principal activo de los seres humanos: su capacidad de generar conocimiento.”

Explica en su columna para Clarín que la economía global está basada en el conocimiento y es por esto que el desarrollo se basa en lo que “podemos realizar unos con otros. Porque la inteligencia colectiva es mucho más que la suma de las inteligencias individuales.”

Uno de los ejemplos es Holanda, es el segundo exportador mundial de alimentos y productos agrícolas a partir de ser un pionero en tecnologías agropecuarias de primer nivel. Hace casi dos décadas, se logró un acuerdo nacional que permitió construir un sistema agropecuario sustentable y aprovechar al máximo los recursos tecnológicos disponibles.

Explica: “Gracias a la inversión en conocimiento, Holanda no solo produce sustentablemente, sino que importa materia prima que no posee, le agrega valor y luego exporta ese producto generando ingresos extras por esta transformación.”

Para lograr esto, se debe fortalecer el sistema educativo y universitario, promover la ciencia y la tecnología y favorecer su vínculo con el sistema productivo. Como así también invertir en comunicaciones, industrias creativas, desarrollo de software y transferencia tecnológica entre otras actividades ligadas a la economía del conocimiento.

“La grieta puede servir para ganar una elección, pero conspira contra la posibilidad de dialogar y arribar a un consenso de todos los sectores para lograr un plan estratégico para nuestra Nación. Los ciclos electorales van y vienen. Debemos entender de una vez por todas que la grieta nos hace menos inteligentes y más pobres”, se explaya en su columna.

Las comunidades necesitan de propósitos y metas a largo plazo. Las transformacionesque buscan cambiar nuestro contexto nunca deben descansar: se realizan todos los días, de todos los meses, de todos los años.

Las luchas de los movimientos de derechos humanos, de derechos de las mujeres y de las minorías no están atados al calendario ni a la especulación electoral, ya que la tarea por el desarrollo y la justicia social es continua e incansable. Los cambios reales, profundos y permanentes no se dan mágicamente de arriba hacia abajo, sino que surgen de las demandas colectivas.

¿Cómo se hace para lograrlo? Manes insiste con que se debe exigir a nuestros dirigentes “mayor inversión en el desarrollo del conocimiento y voluntad real para superar la grieta. Y debemos hacerlo pronto, más allá de las banderas pequeñas, egoístas y sesgadas que dividen actualmente a nuestra sociedad.”

Al finalizar reflexiona que en un futuro se deberá hablar de cómo se “desarrolló una “revolución del conocimiento” que nos llevó a superar décadas de decadencia. Pero antes que los historiadores, serán nuestros hijos y nietos quienes dirán de nuestra generación si fue la que quiso, la que supo, la que pudo hacer un país mejor.”