Facundo Manes: “El INVAP es un símbolo de lo que debemos ser”

Radio Mitre
¿Cuántas veces escuchó usted la palabra competitividad? Es como uno de esos debates circulares y permanentes, una expresión de deseo casi en el rango de que “hace falta un acuerdo de estado sobre determinadas políticas sostenibles en el tiempo”.

¿Qué tiene que ver la competitividad y la productividad con la cultura científica? ¿Qué tiene que ver ganar mercados, explorar, competir y ganar territorios económicos para la Argentina con el desarrollo de una cultura científica-tecnológica nacional?

Esto es lo que me propongo preguntarle al Doctor Facundo Manes y ha tenido la gentileza de acceder a esta charla.

Pablo Rossi: Estás al tanto de lo que ha pasado acá en este debate de coyuntura, que yo busco aprovecharlo constructivamente para hacer pie en el espíritu de esa nota que te leí, donde alababas al INVAP y lo ponías como una especie de palanca para que nos diéramos cuenta de qué es capaz Argentina.

Facundo Manes: “Cuando hablamos de conocimiento, la gente piensa a veces que es algo abstracto, que Argentina tiene problemas más urgentes. Y el INVAP representa lo que queremos significar cuando hablamos del conocimiento. Es exportar valor agregado de calidad, es que científicos de primer nivel trabajen en Argentina, es exportar conocimiento, que es un poco lo que define al mundo hoy. En Argentina tenemos que contar la verdad. Es iluso pensar que un político o que el sistema político nos va a traer soluciones, que la dirigencia va a traer trabajo nuevamente, que va a abrir fábricas. Sería fácil, pero no va a ser así. Nos guste o no, el mundo cambió. Nosotros hemos vivido cómo el mundo cambió y está basado en la educación, en la ciencia, en la innovación. Y si los argentinos queremos competir a nivel global, vamos a tener que ejercitar el cerebro. Tenemos todos que volver a la escuela, ser más inteligentes, aprender nuevas cosas. Tenemos que adaptarnos a este mundo interconectado, competitivo, basado en la idea. Lo caro es no hacerlo, lo caro es la corrupción y hacer marketing. En Argentina vamos a tener que discutir si queremos salir de esa trampa de un país de ingresos medios, de una economía incapaz de sostenerse. Y la manera de salir es aportando a los cerebros de las personas, de nutrir a los chicos bien. Hoy en Argentina una parte importante de los chicos no se nutren bien. Eso impacta en el cerebro, en la educación de calidad, en ciencia, en tecnología. Tenemos que ver que el gasto de ciencia y tecnología es una posibilidad de generar valor agregado, que es lo que nos va a permitir salir de los problemas que son crónicos. Necesitamos ordenar la macroeconomía, obviamente, pero hoy la riqueza de los países es mucho más que las materias primas. Nadie puede estar en contra de esto. Y el INVAP representa esto: la Argentina del conocimiento. Tuve el placer de visitar al INVAP hace unos meses, y es la Argentina que debiéramos ser. Tenemos que cuidarla. Es un símbolo el INVAP de lo que debemos ser”.

Pablo Rossi: El modelo INVAP ha tenido en otros países esa característica. Me gustó mucho de tu planteo el hecho de que el Estado planta allí una semilla importante, un centro neurálgico de investigación científico-tecnológica. Pero con la visión de que no sea el Estado abastecedor total, sino que alrededor de ese centro que planta el Estado se pueda atraer la inversión privada para que tengamos una red de INVAPS privados.

Facundo Manes: “Exactamente. Pero aparte no lo digo yo, es lo que hicieron los países que se desarrollaron. Corea del Sur hace unas décadas tenía un ingreso per cápita de 278 dólares y en ese momento invertía 0,4% del PBI en ciencia y tecnología. La mayor parte de la población era analfabeta y pobre. Hoy, que invierte el 3% del PBI, el ingreso de la población en Corea del Sur es de 17.000 dólares. Otro ejemplo es Australia, que es una de las naciones con mayor calidad de vida del mundo. En una época tenía una economía agroexportadora, pero pasó a una economía de valor agregado en las últimas décadas. Australia tenía mucha investigación en los 80, financiada por el Estado. Pero a lo largo de los años y sin perder el apoyo estatal, el sector productivo australiano fue sumando inversiones y así alcanzó mejoras significativas en productividad, en condiciones para el desarrollo sostenible de ese país. Otro ejemplo es Israel, un país permanentemente en guerra, que apostó al conocimiento y hoy es una economía avanzada. No es una opinión de un científico, es lo que hicieron los países que lograron desarrollarse basados en las ideas y el conocimiento. El mundo cambió y si no entendemos esto, vamos a quedar atrás. Somos un país potencialmente rico. Tenemos materias primas. Pero hoy la riqueza de un país es el cerebro de los ciudadanos, es la capacidad de generar valor agregado. Para llegar a ser científico hay que nutrirse bien, hay que tener educación de calidad, hay que poder ir a la unviersidad. Hoy en Argentina mucha gente no se nutre bien, no tiene una educación de calidad y no accede a la universidad. Todavía discutimos en Argentina el valor de la ciencia básica. A veces tenemos un sesgo cognitivo que nos hace pensar que uno tiene que crecer económicamente y luego invertir en el desarrollo humano, en ciencia, educación, salud y tecnología. Pero es al revés: si uno no invierte en desarrollo humano el crecimiento económico va a ser esporádico. Y eso pasó en la Argentina”.

Pablo Rossi: De alguna manera, para marcar la distancia que todavía tenemos para llegar a crear una cultura científica en la Argentina, tengo profesionales que me están escribiendo ahora y me dicen: “Yo no sé qué es INVAP”. ¿Cómo será que a un punto tan estratégico como este le damos la espalda que muchos desconocemos que es INVAP? Esta ha sido una sociedad que no ha mirado de frente a la cultura científica, más bien siempre la ha mirado lateralmente o la ha tenido como una cuestión de élite. 

Facundo Manes: “El INVAP fue creado hace cuatro décadas por un grupo de físicos del Instituto Balseiro. Y en la actualidad desarrolla energía nuclear, espacial, médica, de comunicaciones, de defensa, de seguridad. Y es la empresa quizás más prestigiosa de tecnología latinoamericana. Y es la única del continente que diseña y construye reactores nucleares, satélites y radares con tecnología argentina en forma muy importante. Es una empresa estatal exitosa. El INVAP muestra que en Argentina es posible desarrollar tecnología de calidad internacional, que compita con las mejores empresas del mundo. El INVAP ha ganado en Australia la posibilidad de hacer reactores a países desarrollados. Ha ganado contratos también en Holanda. El INVAP representa lo que debería ser la Argentina. Argentina tiene un ministerio de Ciencia, pero si algún día somos un país basado en la ciencia, nos desarrollamos en dos décadas. Dos décadas no es nada en un país. Si en 10 o 15 años tenemos una política de Estado basada en la educación de calidad, en la ciencia, en la tecnología, posiblemente vamos a poder ser un país desarrollado. El INVAP representa el modelo de país que necesitamos para competir en un mundo dinámico, interconectado y basado en las ideas. Y además representa el valor de la ciencia. Los científicos trabajamos en equipo, los científicos imaginamos el futuro, nos sometemos a críticas. ¿Imaginate un país que funcione así? El INVAP es un modelo de país, pero la ciencia también es un modelo de país que los argentinos tenemos que empezar a aceptar si queremos desarrollarnos”.

Pablo Rossi: En un mundo que está debatiendo ya desde hace rato la robotización y la inteligencia artificial. 

Facundo Manes: “Por eso te digo que vamos a tener que volver todos a la escuela. No solo tenemos que asegurar que los argentinos se nutran bien. La mayoría de los chicos no termina el secundario. Y de los que terminan, muchos no comprenden un texto complejo o no hacen un cálculo matemático medianamente complejo. No hay un debate sobre el valor de la ciencia básica. Los que somos privilegiados y pudimos comer bien, pudimos tener una educación pública de calidad y pudimos ir a la universidad, vamos a tener que educarnos permanentemente. Hoy la educación en la vida es continua. La persona que no se educa, que no aprende cosas nuevas, que no tiene flexibilidad cognitiva, va a tener menos posibilidades de competir en un mundo globalizado e interconectado. Nos guste o no, el mundo está basado en las ideas. Hoy las materias primas no son suficientes ni los veranitos económicos. Tenemos que ser una revolución del conocimiento. Aspiro a que en algún momento los argentinos tengamos un nuevo paradigma del conocimiento, que es lo único que nos puede desarrollar. Lo que nos va a resolver los problemas de la Argentina es el conocimiento”.

Pablo Rossi: Qué difícil que es insertar esta cuestión en nuestros debates coyunturales que giran alrededor del dólar, de la inflación que creció, del déficit fiscal, del ajuste del Estado. En tu columna vos ponés que Argentina invierte 0,6% del PBI en ciencia y tecnología mientras que las naciones que buscan desarrollarse invierten el 3%. Qué difícil, en esta Argentina que tiene que hacer un ajuste de sus cuentas, insertar esta cuestión.

Facundo Manes: “Es fundamental. Imaginate que vos tenés un paciente que es obeso, que tiene colesterol alto, que tiene diabetes, que tiene hipertensión y un día se descompensa. Va a la guardia y en la guardia vamos a tener que discutir la emergencia: qué hacemos con el país. Pero luego, cuando se da de alta, el paciente tiene que bajar peso, bajar el colesterol, cuidar su diabetes, que es lo que no hacemos en Argentina. Si Argentina fuera un hospital, sería solo la guardia. Y un hospital es mucho más que eso: es investigación, es prevención, es maternidad, es clínica médica, es mirada a largo plazo. Si la Argentina como país fuera un hospital, sería sólo la emergencia. Nosotros tenemos que salir. Los que critican esta mirada de mediano y largo plazo dicen que “en Argentina tenemos muchos problemas coyunturales como para pensar en el mediano y largo plazo”. Y no se dan cuenta que el futuro está preñado de presente y el presente se ha preñado del futuro”.