Darwin y el valor del conocimiento

Diario Popular

Un 1 de julio de hace 160 años la ciencia vivía una gran transformación. Charles Darwin presentaba junto con el naturalista británico Alfred Russel Wallace por primera vez un ensayo sobre la teoría de la evolución de las especies, que cambiaría para siempre nuestra manera de ver el mundo.
Los viajes fueron un aspecto clave en el proceso de elaboración de esta teoría. Gracias a ellos pudo recoger muchísimos datos para analizar e interpretar. Y entre los países que visitó en su crucial viaje del Beagle, Argentina fue fundamental. Precisamente, en la provincia de Buenos Aires, halló restos fósiles que fueron la primera evidencia sobre la mutabilidad de las especies. Un año después de esta primera publicación plasmó su teoría sobre la selección natural en su reconocida obra “El origen de las especies”. Darwin demuestra allí que las especies proceden de un antepasado común y evolucionan a lo largo de generaciones a través de un proceso de selección natural en el que los organismos más adaptativos sobreviven y se reproducen. Sus investigaciones fueron esenciales también para el estudio de las emociones. Comparó la complejidad de las emociones del hombre y otros animales. Así, Darwin propuso que los caracteres del ser humano provenían, en gran medida, de sus ancestros y que estos cambios se dieron de manera gradual a lo largo de su historia evolutiva.

Darwin repasa así los aspectos fundamentales que le posibilitaron formular su teoría: “Mi éxito como hombre de ciencia, cualquiera que sea la altura que haya alcanzado, ha sido determinado por complejas y diversas cualidades y condiciones mentales. De ellas, las más importantes han sido: a) la pasión por la ciencia; b) paciencia ilimitada para reflexionar largamente sobre cualquier tema; c) laboriosidad en la observación y recolección de datos y d) una mediana dosis de inventiva así como de sentido común.”

Sus investigaciones son ejemplo del rol clave del desarrollo científico en las sociedades. Sabemos que el propósito de la ciencia es obtener conocimiento acerca del universo y explicar los mecanismos por los cuales suceden los distintos fenómenos que ocurren en él. Estos descubrimientos no siempre se convierten en recompensas inmediatas, pero, cuando lo hacen, cambian para siempre la vida de la sociedad. El aporte de Darwin es tan profundo que no solo revolucionó las ciencias biológicas, sino que básicamente transformó la forma de pensar acerca de nosotros mismos.

Debemos ser conscientes de la importancia de la promoción del conocimiento, que debe ir de la mano de políticas que forjen y consoliden un sistema científico cada vez más robusto. De ello depende cómo será nuestro futuro.

Darwin y el valor del conocimiento