Facundo Manes lanzó un instituto de ciencia y política

Infobae

El acto fue en la Bolsa de Comercio de la Ciudad


Fue de los primeros en llegar, puntual, y aunque había muchos lugares vacíos eligió sentarse en la tercera fila. Hacía mucho tiempo que Francisco de Narváez, empresario y ex diputado nacional, no se mostraba en público. Eligió hacerlo porque “dos amigos”, Facundo Manes y Sergio Berensztein, presentaron el Instituto de Neurociencias y Políticas Públicas desde el que delinearán propuestas y proyectos para que aprovechen, aseguran, distintos gobiernos o partidos políticos.

El neurocientífico Facundo Manes entró al salón poco después de las 9 de la mañana acompañado por el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, su hermano José Urtubey (de la Unión Industrial Argentina) y el economista Martín Redrado. Después de muchos apretones de manos, Manes dio la bienvenida en el atril y, con un breve discurso, presentó a Berensztein, quién planificó el Instituto y dejó su puesto en la Universidad Di Tella para abocarse a esta idea hace por lo menos un año. Él fue el intermediario para que Urtubey aceptara la invitación y estuviera en la primera fila en días en que vuelve a mostrarse como un presidenciable del justicialismo.

Ni los invitados ni el lugar elegido dejan de llamar la atención justo en medio de versiones sobre planes políticos que acercarían a Manes y a De Narváez con Marcelo Tinelli. Ellos relativizan los comentarios, dicen que hay amistad y cenas o almuerzos compartidos pero no un proyecto político en ciernes. Se ven. Hablan. Y no ‘blanquean’ mucho  más.

Sin embargo, el salón del primer piso de la Bolsa de Comercio, además de científicos, tuvo entre los invitados a referentes de la economía y la política, entre ellos muchos radicales y más peronistas.

Además de De Narváez y los Urtubey, estuvieron Daniel Arroyo y Marco Lavagna del Frente Renovador; Santiago Montoya; Claudio Marangoni; José ‘Pepe’ Scioli; Martín Redrado; Adelmo Gabbi (presidente de la Bolsa), Daniel Martino del HSBC, Jorge AsísNicolás Trotta de la Universidad UMET.

Sobre el final llegó Marcelo Bassani para abrazar a Manes, que insiste en su perfil de científico y no político pero que saludaba como en campaña. Bassani, hoy abogado y en los 90 el diputado más joven en el Congreso Nacional, supo ser estratega de la campaña presidencial de Horacio Massaccesi.

Otros dos jóvenes de la UCR (fieles de Cambiemos) llegaron cuando el acto ya había terminado y mientras Manes intentaba por fin tomarse un café después de decenas de fotos. Los hermanos Mestre, el intendente cordobés Ramón y el diputado Diego, viajaron para el evento aunque el avión demoró en partir de Córdoba y sobrevoló Buenos Aires durante unos 30 minutos. Se perdieron toda la presentación pero los dos pares de hermanos se sacaron sonrientes varias fotos.

Antes de que tuvieran que agregar dos filas más de sillas, el ex ministro de Economía de la Nación Miguel Peirano se sentó en la última ubicación. En cambio, adelante hubo incluso algún funcionario, como Diego Fleitas del Ministerio de Seguridad de la Nación, que pidió el micrófono para contar que ya utilizan experiencias similares a las expuestas en prevención del delito. Hasta dejó abierta la posibilidad de que el Gobierno haga algo con el Instituto.

La economía del comportamiento ya tuvo sus premios Nobel y Manes va en esa línea. Con un plan tal vez más electoral que pensando en el premio noruego, tiene el mismo foco para potenciar las políticas públicas. Ya se quedó con las ganas cuando estuvo a punto de ser candidato a diputado nacional por la lista que bendijo María Eugenia Vidal el año pasado. Al final Cambiemos postuló a Graciela Ocaña en el primer lugar de la lista para Diputados y Manes desistió ya que quería avanzar con ideas para las que necesitaba una plataforma y menos condicionamientos. La tiene ahora, una especie de think thankbasado en su obsesión: más educación y menos hambre para que el país pueda avanzar y los argentinos progresar. Toda una definición política.

 

Cómo construir confianza” y “cómo ayudar a superar los traumas que la violencia y la inseguridad generan en la sociedad” son dos de los proyectos en los que arrancará a trabajar este instituto, según explicó Berenzstein, acompañado por los doctores Fernando Torrente y Agustín Ibáñez; el director ejecutivo José María Ghio y el hermano de Facundo Manes, Gastón, que dio forma al Instituto en el marco de la Fundación que ya desde hace años tienen en funcionamiento.

“Para mejorar los resultados de las políticas públicas necesitamos una mejor comprensión del comportamiento real de las personas. Las neurociencias y las ciencias del comportamiento pueden informar el diseño de políticas desde su concepción hasta la instrumentación”, propone el resumen del Instituto.

El primero en irse, y aclarar que no hay un trasfondo electoral en el encuentro y que Manes no será tentado por el peronismo, fue el gobernador Urtubey. No se quedó para el café con medialunas pero charló un par de minutos de pie con De Narváez que se fue casi al mismo tiempo que él y sin hacer declaraciones políticas. Se lo vio bajar la amplia escalera relajado y con amplia sonrisa.

Alguien bromeó citando a Jaime Durán Barba como impulsor de estrategias de motivación electoral sobre la base de promesas de felicidad. Manes no tiene a Durán Barba pero tiene su fundación y ahora un instituto político al que invitó a sumarse, sin distinciones partidarias, a los que lo acompañaron hoy.