‘Whatsapp, Facebook y Twitter generan ansiedad y estrés’

Aristegui Noticias

El investigador argentino y autor de ‘Descubriendo el cerebro’, sostiene que el avance de las neurociencias plantea nuevos dilemas morales.

El neurólogo argentino Facundo Manes lleva más de veinte años dedicado al estudio del cerebro. El investigador no solo se ocupa de mantenerse al día en los avances de su campo acción, se ha enfocado también a darlos a conocer por medio de títulos aptos para toda clase de lectores y entre los que destacan Usar el cerebro y el más recienteDescubriendo el cerebro. Neurociencia para chicos (y grandes) (Planeta).

¿Qué tanto conocemos o desconocemos del cerebro?

El cerebro humano es el órgano más complejo del universo; es el único órgano que intenta conocerse, así mismo. Hemos avanzado en descubrir algunos de sus procesos. Por ejemplo, entendemos algo de cómo decidimos los seres humanos; cómo la emoción influye en nuestra conducta. Aspectos de la memoria y percepción del mundo, pero todavía no tenemos una teoría general del cerebro. Tampoco tenemos idea de cómo los circuitos neuronales generan el sentimiento íntimo de cada individuo. La sociedad necesita conocer de ciencias cognitivas porque las enfermedades neuronales son las que causan mayor discapacidad en el mundo. Por otra parte, la ciencia del cerebro está generando dilemas morales y éticos que todos tenemos que solucionar. Hoy ya existe la tecnología para leer ciertos pensamientos, esto puede ser bueno para personas con discapacidad, pero ¿qué sucede si se usa para el mal? El rol de los científicos es salir de la torre de marfil para explicar estos dilemas a la gente.

¿Cómo se están afrontando estos dilemas?

Un primer paso es educando a la sociedad. Cuando regresé a Argentina, después de estar en Inglaterra y Estados Unidos, no había un conocimiento sobre las neurociencias por eso me propuse escribir libros didácticos. Los dilemas éticos los tendrá que arreglar la sociedad en su conjunto.

¿Es verdad que las neurociencias se han puesto de moda?

No sé, si es así me alegro porque quiere decir que la gente está tomando en serio a las neurociencias, pero hay que tener cuidado en el nivel de la discusión y corresponde a los medios retomar a la gente que trabaja con respeto y dedicación porque hay mucho charlatán.

Un colega suyo Diego Golombeck, tiene un libro La neurona de Dios, donde plantea que hay una predisposición cerebral para creer en dios. ¿Cuál es su postura?

En la Universidad de Oxford se ha desarrollado un laboratorio para estudiar si tenemos antenas para captar a Dios o si nosotros lo creamos. El libro de Diego es muy interesante. En lo personal creo que todo lo que hacemos lo genera el cerebro, sin embargo, soy un hombre de fe en parte porque la fe mejora la calidad de vida. No obstante, asumo que somos cerebros con patas.

No coincide entonces con el ateísmo radical de Richard Dawkins…

Tengo una posición amplia. Creo en la ciencia y en la evolución. Somos humanos por una evolución de miles de años y el cerebro es el órgano responsable de todo lo que hacemos. Mientras no se resuelva el dilema me permito tener fe.

¿Hay distintos tipos de cerebro? ¿Hay cierta predisposición para distintas actividades?

A lo largo de los miles de años nuestro cerebro se ha dedicado prácticamente a sobrevivir. Huir del peligro y buscar el placer. Somos seres sociales, un cerebro aislado crónicamente, muere antes. El aislamiento es más letal que la obesidad y alcoholismo. Un estudio de la Universidad de Harvard demostró tras seguir a un grupo de personas, desde pequeños hasta la edad adulta, que la felicidad se alcanza por medio de los vínculos humanos de calidad.

¿Cómo califica a los vínculos por medio de las redes sociales?

Precisamente estoy investigando el impacto de la tecnología moderna en nuestra calidad de vida. Todo lo que hoy tenemos es fantástico, pero hay que usarlo con cuidado porque rendimos menos. Creemos que somos más efectivos usando Whatsapp, Twitter o Facebook, aunque la realidad es otra porque generamos más ansiedad, estrés y conductas compulsivas. Los amigos de Facebook no son los amigos reales.

¿Qué tan bien usamos el cerebro?

Lo usamos bien cuando se conecta con el bienestar, con tener un propósito en la vida. Aquí habría que incluir hacer lo que nos gusta o disfrutar el momento, cosa que cada vez hacemos menos. No nos concentramos en el presente. Es importante el ejercicio físico y generar vínculos humanos. Uno tiene que aprender hasta el último día de la vida. La educación protege al cerebro. Algo básico es descansar y tener momentos de ocio. Los momentos Eureka nacen cuando no estamos haciendo nada.

¿Cómo trabaja el cerebro para discernir el bien y el mal?

A lo largo de la evolución desarrollamos circuitos morales que dependen de la cultura. La conducta humana es una mezcla de lo biológico con el ambiente o la cultura, y esto varía de una región a otra. La sociedad modula el bien y mal.

¿Cómo explicar todo esto a los niños?

Los niños necesitan aprender ciencia y matemáticas, porque el presente y futuro del mundo tienen que ver con la creatividad y la innovación. Una manera de hacerlo es invitándolos a jugar con el cerebro.