“Debería existir una relación intrínseca entre las neurociencias y las demás disciplinas sociales”

Colegio Público de Abogados

Entrevista para el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal realizada por el Dr. Alvaro Moya.

Brevemente, ¿qué son las neurociencias y cómo es su relación con las ciencias sociales?

Las neurociencias son un conjunto de disciplinas muy variadas. Normalmente nos referimos como neurociencias a las llamadas neurociencias cognitivas. Estas últimas buscan comprender las bases biológicas y sus interacciones con los niveles de descripción psicológicos y sociales de los fenómenos mentales. Por ende, a priori, debería existir una relación intrínseca entre las neurociencias y las demás disciplinas sociales.

¿Dentro de este contexto, cómo pueden las neurociencias interrelacionarse con el derecho?

Existen diversas áreas de interacción fructífera entre las neurociencias y el derecho. El entendimiento de la influencia constructiva de la memoria de los testigos, la relación entre enfermedad mental y delincuencia, la comprensión de la toma de decisiones (de las víctimas, los victimarios y los jueces, por ejemplo) y la evaluación de la capacidad o competencia de las personas, son algunos ejemplos posibles de esta interacción. También la comprensión de los mecanismos sociocognitivos involucrados en el crimen, el castigo, la normatividad o la legalidad por citar solo algunos otros casos de un sinnúmero de frentes en los cuales estas disciplinas tiene impacto.

¿A qué se dedica el Instituto de Neurociencias y Derecho que Ud. dirige perteneciente a la Fundación INECO, y cómo es su funcionamiento y actividades?

El INeDe busca fundar un diálogo entre las ciencias jurídicas y las neurociencias. En particular buscamos mejorar la calidad de vida de las personas a nivel individual, y mejorar la calidad de las instituciones jurídicas a nivel social. Entender de qué manera los procesos neurocognitivos interactúan, originan y condicionan la conducta humana es indispensable para un sistema jurídico que se base en regular dichas conductas asegurando una convivencia social. El INeDe aborda de forma sistemática las interacciones bidireccionales entre el derecho y las neurociencias a través de la reflexión conjunta de juristas y neurocientíficos que analizan de manera exhaustiva y critica, qué ámbitos particulares y qué estudios específicos pueden realizar aportes válidos y eficaces para generar innovaciones en el sistema legal.

Ud. ha referido en alguna ocasión a la revolución del conocimiento como la gran apuesta del siglo XXI. Qué está en juego ganar y qué perder en esta apuesta?

Nuestra cotidianeidad claramente no es la misma desde la última revolución tecnológica, me refiero a las situaciones típicas del día a día en dónde somos actuales testigos de la capacidad de las “máquinas” de aprender sobre nosotros, nuestra forma de comportarnos y utilizar luego esa información.

En este contexto, una de las principales inquietudes, es saber si estamos en condiciones de lograr una Inteligencia Artificial que se encuentre al mismo nivel de la Inteligencia Humana. Nos preguntamos si ya somos capaces de lograrlo, si somos capaces finalmente de desentrañar los misterios del cerebro y a partir de allí desarrollar una “Superinteligencia Artificial”, valiéndonos para ello de nuestra tecnología.

Debemos tener en cuenta que aún no tenemos un conocimiento acabado de nuestro cerebro. Y el alcance total de cada una de sus funciones, sí tenemos sobre él muchos datos, conjuntos de explicaciones parceladas sobre su estructura, sus conexiones y funciones de regiones cerebrales que se correlacionan con la realización de algunas tareas cognitivas, pero carecemos de una teoría general y unificada sobre su funcionamiento.

Las máquinas han superado sin duda en varios componentes a nuestra Inteligencia Humana, eso es evidente, pero aún carecen de motivación, autonomía de conciencia y autodeterminación. Tienen habilidades cognitivas, razonamiento deductivo, inductivo, simbólico; pero están excluidas del aspecto fundamental que concierne al rol de las emociones y el cuerpo en el procesamiento cognitivo. Por lo tanto, hasta que no sepamos cómo ocurren las emociones en el cerebro y cómo las mismas interactúan con los procesos cognitivos, no será posible simular cabalmente el pensamiento o la conducta humana. Los estudios de las neurociencias ponen en duda ya el dualismo cartesiano que establece una separación tajante entre la mente y el cuerpo, y en consecuencia carecería de practicidad la idea de la mente virtual, extracorporal o almacenada en la web. La inteligencia no es solo la velocidad de procesamiento y de los análisis de datos. Las computadores son capaces de analizar enormes cantidades de datos, con efectividad precisión y rapidez pero son incapaces de adaptarse flexiblemente a nuevas situaciones y aprender de la manera que lo hacemos las personas. Cuando las personas procesamos información la integramos con nuestras experiencias pasadas, con nuestras sensaciones corporales y estados afectivos, para así interpretar lo que sucede a nuestro alrededor a través de inferencias.

Es por ello que, lo que estaría en juego ganar es el progreso de la humanidad haciendo un uso ecuánime y responsable de la tecnología, y quizás estaría en juego perder una visión holística, ecológica y profunda de la sociedad en manos de una transformación tecnocrática.

¿Cuáles son sus proyectos actuales y sus proyectos futuros inmediatos?

Con la Fundación INECO estamos experimentando un crecimiento sin precedentes. Nos hemos movido de la investigación clínica y de laboratorio, hacia la apropiación social de las neurociencias cognitivas. Estamos desarrollando una infinidad de proyectos en las áreas del llamado behavioural insights (el estudio del comportamiento para mejorar las políticas públicas), la innovación tecnológica y cultural, la aplicación masiva y escalable del conocimiento neurocientífico en el ámbito de la salud, y en otras materias como el derecho, la seguridad, la economía etc. Mi principal desafío tal vez consista en promover una revolución educativa basada en la interface de ciencia, tecnología y sociedad.