“Pensar en nada”, ¿es posible o no?

Diario Popular
“¿En qué estás pensando?”, le preguntamos a alguien cuando lo vemos mirando al más allá. Y la respuesta de esa persona a veces suele ser: “En nada”. ¿Es posible? ¿Tiene la mente en blanco? ¿Pone piloto automático? ¿Qué es lo que hace el cerebro cuando decimos que no pensamos en nada?

Gran parte del cerebro está siempre en actividad. Hoy sabemos que cuando estamos pensando en nada, nuestro cerebro tiene una actividad propia que es coherente y organizada, e incluso independiente de cuál sea el contenido de nuestros pensamientos. Imaginemos al cerebro como una gran orquesta: están los instrumentos de viento, los de percusión, los de cuerdas, etc. Durante la ejecución de una tarea específica –por ejemplo, al recordar un número telefónico–, el director de la orquesta recluta únicamente a los vientos para que podamos realizar dicha tarea. Cuando el director de esta orquesta descansa, ni todos los instrumentos se quedan callados, ni empiezan a sonar en forma caótica. Alternadamente, los vientos suenan juntos, luego las cuerdas, a continuación, el coro y así se produce una dinámica organizada. Así funciona nuestro cerebro: las mismas redes neuronales que se emplean de manera armónica para realizar una tarea, se activan juntas cuando no las estamos utilizando con un propósito determinado.

Las neurociencias han podido determinar una serie de redes cerebrales que se activan en forma conjunta y organizada cuando estamos descansando. La más importante de ellas es la denominada “red de reposo”: involucra áreas frontales y parietales, y se relaciona con la monitorización de los estados internos y la llamada “memoria autobiográfica”. Es tal la consistencia de esta dinámica cerebral que tanto esta red como otras vinculadas con funciones atencionales, motoras, auditivas y cognitivas han sido reportadas por un gran número de estudios. Uno de los aspectos más relevantes de estas redes es que en el futuro podrían convertirse en indicadores del estado biológico que permitan ayudar en el diagnóstico de diversas enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

El ocio y la”desconexión” son indispensables para el bienestar, y también para las labores profesionales y para la creación. Muchos creativos dan cuenta de que ellos tienen ideas nuevas cuando están en un momento de distención y reposo. Esos parecen ser los mejores momentos para las ideas innovadoras, justamente cuando el cerebro piensa en nada.