Cuando la risa y el llanto son un trastorno

Revista VIVA
En las Instrucciones para llorar, Julio Cortázar da cuenta de los modos regulares de algo tan humano: “El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente”. Sobre la risa, podríamos desarrollar algún ejercicio similar. Porque tanto de lo uno –el llanto– como de lo otro –la risa–, sabemos todos.

A través de ellos expresamos y regulamos nuestras emociones y sentimientos. Aunque la reacción de cada uno y su intensidad depende del estímulo recibido, la expresión emocional es un reflejo de lo que sentimos y suele ser adecuada al contexto. Uno de los trastornos en los que esto no sucede se llama “risa y llanto patológico”.

Se trata de un síndrome de desregulación afectiva producido por una disfunción de las regiones cerebrales importantes para la expresión y regulación de las emociones. Se caracteriza por generar episodios incontrolables de risa y/o llanto, que son intensos, breves y frecuentes. Estos eventos pueden desencadenarse ante situaciones triviales que no tienen contenido emocional o como respuesta a estímulos que no solían causar risa o llanto antes de haber sufrido la afectación cerebral.

Asimismo, el sentimiento expresado a través de estas reacciones puede no coincidir con lo que la persona verdaderamente siente. Es un trastorno de la expresión emocional más que una perturbación primaria de los sentimientos. Esta incongruencia puede tener que ver con el sentido de la emoción; por ejemplo, reírse al sentirse triste; también puede vincularse con la intensidad, es decir, se puede presentar una reacción emocional intensa en relación con la situación que la provocó. En otros casos, durante los episodios de risa o llanto, las personas no experimentan ningún sentimiento identificable. Y puede ocurrir que suceda en un contexto en el que esta respuesta emocional resulta contradictoria con los comportamientos que socialmente se espera, como reírse cuando se recibe una mala noticia.

Los episodios de risa y llanto patológico no son manifestaciones de un cambio persistente en el estado de ánimo, es decir, en el clima emocional que colorea nuestra percepción del mundo de forma sostenida en el tiempo. Contrariamente, son más bien variaciones momento a momento en la expresión emocional.

Este síndrome es causado por un trastorno neurológico identificable. Así, los accidentes cerebrovasculares, la esclerosis múltiple, los tumores cerebrales, el traumatismo encéfalo-craneano, la demencia tipo Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica, son algunas de sus principales causas. Esto se debe a que afectan la estructura y/o el funcionamiento de regiones cerebrales que subyacen al procesamiento emocional.

Algunas personas con este trastorno muestran problemas sólo con la risa, mientras que otros, sólo con el llanto; pero también puede afectar ambas expresiones. Al manifestarse no es posible distinguir estas respuestas emocionales de la risa y el llanto genuinos. Al suceder fuera de contexto, suelen generar vergüenza en quienes lo sufren y en su entorno. Incluso, cuando los episodios son severos, pueden representar un obstáculo para las actividades cotidianas.

A partir de una evaluación apropiada, el síndrome puede ser reconocido por los médicos, y los pacientes ayudados con medicación adecuada.