Alucinaciones y delirios

Revista VIVA

Son las características principales de la psicosis, trastorno definido como una experiencia de pérdida de contacto con la realidad. Factores genéticos y ambientales hacen que algunas personas sean más vulnerables que otras a este tipo de síntomas.

El mundo en el que nos desenvolvemos es complejo, está lleno de incertidumbres y ambigüedades. Para darle sentido, nuestro cerebro ha evolucionado para encontrar patrones que le permitan construir un modelo interno de ese mundo. En este contexto, nuestra percepción no es sino un proceso activo de inferencia e imaginación. Por lo tanto, nunca es un fiel registro del entorno, sino que se parece más a un ejercicio de adivinación. “Psicosis” es un término amplio, que se define como una experiencia de pérdida de contacto con “la realidad”, cuyas características principales son las alucinaciones y los delirios. De esta manera se ha leído la experiencia que sufre William Wilson, el personaje de uno de los cuentos más célebres de Edgar Allan Poe.

Las alucinaciones son experiencias sensoriales que ocurren en ausencia de un estímulo real. Las personas con psicosis pueden ver, escuchar, tocar, oler o sentir cosas que no son perceptibles para los demás. La mayoría de las veces estas alucinaciones son amenazantes como, por ejemplo, escuchar voces que insultan u ordenan una autoagresión. Por su parte, los delirios son creencias falsas e irracionales que se sostienen con firmeza a pesar de que haya evidencia que los contradiga, como, por ejemplo, sentir que se es perseguido o que se envían mensajes secretos a través de los medios, o pensar que se tiene un poder especial o creer que se tiene una enfermedad terminal a pesar de estar sano. Las alucinaciones y los delirios aparecen como reales para la persona que los experimenta y muchas veces causan gran malestar dado su contenido atemorizante. William Wilson, por caso, está convencido de que un ser idéntico a él lo acecha. Todo el cuento es el relato de la exasperación que padece, de las conjeturas que saca y de su última determinación. Otros síntomas de la psicosis incluyen conductas extrañas o extravagantes, pensamientos y lenguaje desorganizados o incoherentes, frecuentemente acompañados de retraimiento social, cambios en el sueño, en el apetito y en el estado de ánimo.

Si bien los síntomas psicóticos suelen asociarse con la esquizofrenia, también son frecuentes en el trastorno bipolar, la depresión grave y algunos desórdenes de la personalidad, y pueden ocurrir en la enfermedad de Parkinson, en la enfermedad de Huntington, en algunos tipos de demencia, epilepsia y lesiones cerebrales. El consumo de drogas o alcohol, la falta de sueño, el aislamiento, cambios hormonales en el posparto y el estrés excesivo pueden dar lugar a experiencias psicóticas temporarias. No se puede predecir con certeza quién desarrollará síntomas psicóticos. Sabemos que es necesaria la interacción entre factores genéticos y ambientales, que hace que algunas personas sean más vulnerables. Hay quienes tienen mayor predisposición genética a desarrollar psicosis, por lo que son más susceptibles de presentar síntomas ante un bajo nivel de estrés. Otras necesitarían un grado de estrés mucho mayor. Sus manifestaciones pueden aparecer en distintos grados. Esto también permite investigar factores de riesgo y factores protectores que explicarían por qué algunas personas enferman y otras no.

En nuestra vida nos formamos un esquema del mundo que coincide en mayor o menor medida con el de los demás. Quizá en la psicosis se construye un modelo que no es compartido por otras personas, una realidad diferente, que da lugar a una experiencia solitaria que causa sufrimiento.