“Yo espero un 1983 del conocimiento”

Entorno Económico

El reconocido médico neurólogo y neurocientífico dialogó en exclusiva con Revista Entorno Económico luego de una disertación ofrecida en Adepa, la Asociación de Entidades periodísticas Argentinas.

Facundo Manes es hoy un protagonista esencial de la vida argentina. No sólo por el aporte que le hace al país con sus conocimientos en la órbita de la medicina y de la ciencia, sino porque desde hace un par de años ha asumido un gran compromiso social y cultural. Es una personalidad carismática, con una simpatía singular y con un dialogo franco, directo, afable. Al ofrecer su discurso a periodistas y editores, Manes demuestra que sabe manejar los recursos del arte de la retórica, que constituyen una valiosísima herramienta para el estudio de multitud de aspectos como lo son el contexto histórico en que se desenvuelven, la personalidad del orador o sus ideas, entre muchos otros.

En ese marco en treinta minutos de oratoria Manes disertó sobre el valor del conocimiento y propuso que los argentinos se unan para demandar una apuesta integral por la educación y la formación ciudadana. “En 1983 la sociedad presionó por la democracia y hoy la democracia es un valor permanente. Yo espero un ‘1983’ del conocimiento”, señaló.

En su exposición dejó claro su pensamiento: “Como gran parte de los argentinos, yo soy producto de la educación pública. Es decir que lo poco o lo mucho que soy y que tengo, la posibilidad de haber transitado por las mejores universidades del mundo en mi especialidad, de haber realizado descubrimientos científicos o desarrollado laboratorios, es el resultado de lo que la sociedad y el Estado me confiaron cuando me permitieron estudiar, formarme, superarme”.

Ya solos dialogando, le dije que había sido muy firme al exponer su experiencia como ejemplo de la necesidad de que la Argentina fortalezca la educación y el conocimiento, cerrando la idea con una respuesta contundente: “Cuando hablamos del valor de la educación para las políticas públicas, no se trata de una frase políticamente correcta. Se trata de una transformación profunda que tiene que ver con la vida de todos nosotros y de nuestra sociedad.

¿En concreto cómo ve usted la situación argentina hoy en ese aspecto tan esencial?

Hoy un 30 por ciento de la sociedad argentina vive en la pobreza; la pobreza genera un esquema mental en el que está condicionado el presente y el futuro de la persona. O sea que aunque el Estado le dé comida y casa, si el contexto es de pobreza, esa persona estará más dificultada de pensar en el largo plazo y salir de esa situación. Debemos comprometernos como comunidad a atender, comprender, sentir y solucionar los sufrimientos de quienes forman parte de ella.

Hace un tiempo que viene citando a Ortega y Gasset, con la frase que es el título de nuestra tapa: “Argentinos, al conocimiento”.

Claro, la riqueza de una nación ya no está necesariamente en los recursos naturales, ni siquiera en los recursos financieros, sino en el capital humano, que no es ni más ni menos que el valor de aquello que una comunidad tiene en la cabeza. Aquellos países que inviertan en el capital humano de sus habitantes contarán con una enorme ventaja competitiva: los individuos, los grupos sociales y las comunidades de esos países se moverán como pilotos bien entrenados en un escenario cambiante. Hoy los países más desarrollados y aquellos que aspiran a serlo apuestan a consolidar sociedades del conocimiento.

¿Cuáles son las metas que se persiguen en la construcción de estas sociedades del conocimiento?

Además de infraestructura, instituciones sólidas y transparentes, y salud pública de calidad, la gran meta es la educación de calidad para todos. Cuando decimos para todos es para todos, no sólo para quienes concurren a las escuelas de la élite cultural o económica; se trata de reconstruir urgentemente un sistema educativo de calidad y exigente, en cualquier lugar de nuestro territorio. El lugar donde nacimos, la economía familiar o el azar no pueden transformarse en la Argentina en una fatalidad. Para que el objetivo anterior se cumpla es indispensable además la protección prioritaria de los cerebros en desarrollo; la nutrición y el estímulo son fundamentales para garantizar los primeros años de vida. En esa construcción de una sociedad del conocimiento debe procurarse que la ciencia y la técnica atraviesen los estamentos sociales e institucionales y afecten positivamente a las políticas delos Estados, de las empresas y del tercer sector. Se busca que el efecto de este cruce transversal de la ciencia y la tecnología coloque a la innovación en el corazón de toda inversión productiva; la tecnología debe ser usada como una herramienta activa del desarrollo.

Venimos destacando en esta nota su rol como referente de una Nación en crisis que necesita el compromiso social y político de personalidades como usted. Pero entrando en el terreno más científico, ¿se ha avanzado mucho en el estudio del cerebro humano?

Si nos fijamos en la evolución de la especie humana, la mayor parte del tiempo estuvimos dedicados a sobrevivir, y sólo en la última etapa algunos seres humanos hemos tenido la oportunidad de empezar a preguntarnos quiénes somos, qué es la conciencia, la memoria… Estas preguntas, que intenta responder la neurociencia, siempre suscitaron debate en la civilización occidental, pero antes estaba circunscrito a filósofos, a líderes religiosos, o a científicos aislados, mientras que en las últimas décadas tenemos equipos interdisciplinarios, nueva tecnología, avances en genética, neuroimágenes,cerebro, y países como EEUU, Japón, y algunos en Europa, donde las neurociencias son una prioridad en el campo de la investigación científica. Esto ha hecho que en las últimas décadas hayamos aprendido más sobre el cerebro que en toda la historia de la humanidad.

Con el aumento de la esperanza de vida también se han incrementado las demencias, como si el cerebro no estuviera preparado para vivir tantos años. ¿Se sabe cuánto podría vivir un cerebro?

Por primera vez en la historia tenemos muchas personas con edades comprendidas entre los 65 y los 90 años, o más, que están bien mentalmente, algo nuevo en la historia de la humanidad, como una nueva adolescencia. Si bien es cierto que la enfermedad de Alzheimer es frecuente más allá de los 65 años y el principal factor de riesgo del Alzheimer es la edad, también es cierto que mucha gente que tiene 80-90 años está bien intelectualmente y eso va a generar nuevas políticas públicas dedicadas a esta nueva adolescencia. Y hoy sabemos que no es bueno jubilarse del todo porque hasta el último día de vida tenemos que permanecer activos mentalmente.

¿Y cuál es el secreto para mantener sano el cerebro?

En primer lugar es importante saber que nos comportamos mucho más automáticamente de lo que pensamos, y que aunque a veces tomamos decisiones deliberadas, lógicas y racionales, la mayor parte del tiempo vivimos con el piloto automático, y nuestras decisiones están influenciadas por las emociones. Segundo, no hay ningún método mágico, ni pastillas para mejorar el cerebro –salvo que uno tenga un problema neurológico o psiquiátrico–, pero sí sabemos que ciertas conductas en la vida ayudan a conservar un cerebro saludable y a reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

Facundo Manes entrevistado por el director periodístico de Grupo Jornada, Roberto Suarez

¿Cuáles serían esas conductas?

Primero, que todo lo que hace bien al corazón, hace bien al cerebro. Por ejemplo: controlar la tensión arterial, los niveles de glucosa y de colesterol en la sangre, evitar el sobrepeso, no fumar, tomar alcohol de forma moderada, seguir una dieta rica en vegetales y pescados, pero además al cerebro le beneficia la práctica de ejercicio físico, porque el ejercicio físico genera conexiones neuronales y es un buen ansiolítico, un buen antidepresivo. Además, al cerebro le hace bien la vida social – sentirse solo es un factor de riesgo de mortalidad–, y tener desafíos intelectuales, dormir –que es un factor de protección cerebral–, y controlar el estrés. Por lo tanto, podemos decir que si uno quiere reducir el riesgo de deterioro cognitivo debería tener estas conductas durante la mayor parte de su vida.

Se habla mucho de que las computadoras superarán en un tiempo cercano al cerebro humano. ¿Qué opina sobre eso?

Las computadoras tienen décadas y fueron creadas por el hombre; el ser humano tiene miles de años de evolución y emociones, como la empatía, o las emociones que guían la conducta, y las computadoras todavía no tienen emociones. Vos ahora me miras a mí y sabes qué estoy sintiendo, si estoy contento, si estoy cansado, si hay una conexión… Esto es lo que nos hace humanos y es algo de lo que carecen las computadoras.

¿Cómo van a alcanzar eso en 10 o 15 años?

Esto requiere miles de años de evolución para el cerebro. Yo escuché una vez a un profesor de Singularity University que decía que en unos años las computadoras iban a ser capaces de ser más inteligentes que las personas, pero yo soy escéptico al respecto y no creo queso ocurra en las próximas décadas.

Volviendo al terreno de su fuerte presencia en la sociedad argentina, por su gran comunicación a través de los medios y redes y por su fuerte compromiso social y político, hasta dónde llega su aspiración política, será candidato en la provincia de Buenos Aires.

Vengo sosteniendo que pienso como médico, no como político y ese es un aprendizaje que estoy teniendo; esperan de mí una respuesta como político y yo pienso como científico o como médico. No pienso si tengo una candidatura o no la tengo; hace muchos años que estoy recorriendo el país y que la atención por el cuidado del cerebro, el capital mental, por la nutrición, por la educación, por la ciencia y la tecnología, es mi misión. Las cosas no se solucionan sin una sociedad que presione por estos temas que estoy planteando, que no están en la agenda de los políticos. Creo que es una tarea fundamental predicar y que la sociedad tiene que exigir e involucrarse y salir de la coyuntura y que esta tiene que ser la agenda del desarrollo argentino. Y agrega algo más profundo sobre esas posibilidades. Cambiemos es un fenómeno en construcción interesante. Porque combina la lucha y el respeto por las instituciones de la UCR, la incorporación de gente nueva como el PRO y la moral de Elisa Carrió. Creo que esa coalición en construcción y te digo que, por más que tenga un corazoncito radical, me siento muy interesado en los sectores que la integran más la justicia social que pregona el peronismo.

Para finalizar el neurocientífico, que hoy está en todas las mediciones y sondeos del oficialismo para las elecciones de este año, hizo una comparación con la situación que hoy vive la Argentina para respaldar su idea de compromiso social:

“Si yo fuera neurólogo en Noruega, haría sólo esto porque me fascina. Pero tengo una responsabilidad porque vivo en una sociedad con un tercio de pobres”.

SU NUEVO LIBRO: EL CEREBRO PARA CHICOS

A partir de experimentos caseros, un lenguaje llano y coloridas ilustraciones, la neurociencia se acerca a niños y adolescentes. Facundo Manes presenta su tercer libro, esta vez escrito con la  neuropsicóloga María Roca. Sobre él nos dijo: El libro busca explicar los principios básicos del funcionamiento cerebral pero a través no de un conocimiento enciclopedista, sino de experimentos que se hacen en la casa. Con textos cortos, directos y con muchas ilustraciones. “Proponemos a los chicos un acercamiento al método científico. Aprender experimentando y jugando aleja este libro del formato tradicional. Así se propone experimentar la información y de esa forma informarse”, agrega el neurocientífico sobre su tercera obra tras el éxito editorial de los otros dos: “Usar el cerebro” y “El cerebro argentino”.

PERFIL

Facundo Manes es un neurólogo y neurocientífico argentino. Vivió su infancia y adolescencia en Arroyo Dulce y Salto, en la provincia de Buenos Aires. Estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó en 1992 y, luego, en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Una vez concluida su formación de posgrado en el exterior (Estados Unidos e Inglaterra) regresó al país con el firme compromiso de desarrollar recursos locales a fin de mejorar los estándares clínicos y de investigación en neurociencias cognitivas y neuropsiquiatría. Es rector de la Universidad Favaloro. Creó y dirige actualmente INECO (Instituto de Neurología Cognitiva) y el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. Ambos centros son considerados hoy instituciones de vanguardia que lideran el campo de las neurociencias en América Latina, convirtiéndose en centros de referencia internacional para la investigación en neurociencias cognitivas y neuropsiquiatria.

También preside la World Federation of Neurology Research Group on Aphasia, Dementia and Cognitive Disorders. Es profesor de Neurología y Neurociencias Cognitivas de la Facultad de Medicina y de Psicología de la Universidad Favaloro y de Psicología Experimental en University of South Carolina, EEUU. Es profesor visitante del Departamento de Neurología de University of California San Francisco (EEUU) y de Macquarie University (Sydney, Australia). Es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Argentina y del Australian Research Council (ACR) Centre of Excellence in Cognition and its Disorders. Ha publicado más de 200 trabajos científicos originales en las más prestigiosas revistas internacionales de su especialidad como Brain, The Lancet Neurology, JAMA Neurology y Nature Neuroscience. El Dr. Manes es permanentemente invitado a dar conferencias en distintas partes del mundo y ha participado en prestigiosos foros científicos internacionales como la “Royal Society of Medicine” (Londres) y la “New York Academy of Sciences”, entre otros. Su área actual de investigación es la neurobiología de los procesos mentales. Entre sus contribuciones más importantes, el Dr. Manes identificó las áreas prefrontales relacionadas con el proceso de toma de decisiones en humanos, los mecanismos neurales de la agresión, en conjunto con el Dr Calder, y el rol de la ínsula en los procesos cognitivos y emocionales. Con el profesor Hodges y el profesor Zeman caracterizó un nuevo síndrome denominado Amnesia Epiléptica Transitoria.

Además, junto con el doctor Bekinschtein, describió, por primera vez, el procesamiento emocional de pacientes con deterioro de conciencia mínima y, junto con el Dr Jeffrey Max, las áreas cerebrales involucradas en el desarrollo de los síntomas del déficit de atención e hiperactividad (ADHD).