Adelanto del nuevo libro de Facundo Manes: El cerebro para chicos

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A partir de experimentos caseros, un lenguaje llano y coloridas ilustraciones, la neurociencia se acerca a niños y adolescentes.
No es un libro usual. Tampoco muestra un diseño y un formato usuales. “Descubriendo el cerebro”, el tercer libro del neurólogo y neurocientífico Facundo Manes que llega al lector no especializado en ciencias, está enteramente dedicado a chicos y adolescentes. Los interpela, trata de atrapar su atención. Escrito con la neuropsicóloga María Roca, el libro busca explicar los principios básicos del funcionamiento cerebral pero a través no de un conocimiento enciclopedista, sino de experimentos que se hacen en la casa. Con textos cortos, directos, sin jega científica y con muchas ilustraciones.

“Descubriendo el cerebro” pone a disposición del público infantil los conocimiento actuales de las neurociencias. Ofrece información acerca del funcionamiento de la mente y describe cómo percibimos, pensamos y sentimos, y permite entender cómo expresamos emociones o cómo ciertos sesgos pueden afectar las decisiones que tomamos a diario.

“Proponemos a los chicos un acercamiento al método científico. Aprender experimentando y jugando aleja este libro del formato tradicional. Así se propone experimentar la información  y de esa forma informarse”, explican Manes y Roca. “Al incluir también juegos y experimentos para realizar con padres y docentes generamos un contexto novedoso para estas relaciones (padres-hijos y niños-docentes) fomentando el diálogo a partir del conocimiento acerca de las percepciones, emociones y pensamientos de los niños.

El libro está organizdo en tres grandes temas:  la experimentación acerca de cómo el cerebro percibe el mundo que lo rodea; experimentos para hacer en casa que permiten comprender cómo es que piensa el cerebro; y cómo es que el cerebro procesa las emociones y produce la toma de decisiones.  Un apéndice especial brinda información para desterrar neuromitos comunes y muy equivocados.

Aquí algunos fragmentos de “Descubriendo el cerebro”, que se comprenderán mejor al interactuar con los ejercicios y experimentos.

Sentidos

“Si bien tendemos a creer que vemos con los ojos y escuchamos con los oídos, lo cierto es que ¡el cerebro es quien hace gran parte del trabajo! Los órganos de los sentidos (los ojos, los oídos, la lengua, la piel y la nariz) tienen receptores de información. Esta información es llevada luego al cerebro, quien recibe e interpreta la información proveniente de los órganos sensoriales y le da un significado. (…) ¿Quién lleva la información hasta el cerebro? Las famosísimas neuronas: de hecho, los conos y los bastones no son otra cosa que neuronas sensibles a la luz.

Si bien la mayoría de las personas sabe que en el cerebro hay neuronas, muchos ignoran que estas conviven con otro tipo de células que se llaman glía. La glía tiene a su cargo funciones importantísimas: decirle a las neuronas hacia dónde tienen que dirigirse cuando estas crecen; procesar la basura que producen las neuronas para permitirles trabajar.

(…) ¿Sabias que la densidad de las neuronas y el peso cerebral aumentan con el estímulo intelectual durante la vida? Este fenómeno se conoce como reserva cognitiva. Una mayor reserva cognitiva disminuye el riesgo de enfermedades cerebrales en la vejez.

La información proveniente de los receptores de nuestros sentidos llega al cerebro, que es quien la interpreta. Pero hay un dato aún más curioso… en el cerebro los órganos de los sentidos están “representados” según la cantidad de receptores que tenga dicha área corporal. En las partes del cuerpo en las que necesitemos que nuestros sentidos sean más agudos, tendremos más neuronas receptoras destinadas a interpretar dicha información.

Pensar

(…) En la sección anterior intentamos explicarte qué es lo que hace el cerebro con la información que proviene de nuestros sentidos. Ahora queremos contarte cómo el cerebro logra cosas aún más complejas, como hablar, recordar y trabajar con la información que nos rodea.

¿Sabías que no existe un estado en el que nuestro cerebro no haga nada? Incluso cuando dormimos nuestro cerebro continúa trabajando.

¿Sabías que el dicho de que “solo usamos un 10% de nuestro cerebro” no es más que un mito. Nuestro cerebro se usa todo. ¡Así que, a cuidarlo bien, que en él no sobra nada!

¿Sabías que hablar más de un idioma cambia tu cerebro. Aquellas personas que hablan más de un idioma tienen mayor cantidad de axones en algunas áreas del cerebro, son más ejecutivas y tienen un menor riesgo de sufrir algunas enfermedades cerebrales durante su vejez.

¿Sabías que hasta los 9 meses de edad el cerebro de los niños está preparado para procesar todos los idiomas. Así, pueden reconocer los elementos que componen el castellano, el inglés, el chino, el guaraní, el alemán y cuanta otra lengua exista sobre la tierra. A partir de esa edad, dicha capacidad empieza a desaparecer y el cerebro se vuelve especialista para procesar únicamente su lengua materna (aquella que usamos, básicamente).

(…) A nuestra memoria llega principalmente aquello a lo que hemosprestado atención. Aquellas cosas a las que no les prestamos atención son difíciles de recordar por más que hayamos estado frente a ellas por años y en cientos de oportunidades. No importa cuántas veces te digan las cosas, si no te concentras en aquello que te quieren enseñar será difícil que lo aprendas.  La atención puede definirse como la capacidad de focalizar nuestros recursos intelectuales en un estímulo o pensamiento. La atención implica desechar algunas cosas, para ocuparse de otras.

Por eso, van algunos neurotips. Cuando te sientes a estudiar prepárate para pelear contra los distractores de tu atención. Los distractores pueden ser externos (como ruidos, luces u olores) o internos, como pensamientos que roban tu atención (como cuando te encuentras pensando en el partido del sábado en vez de escuchar a los profesores). Sugerencias contra distractores externos: apaga tu celular, la música o la tv antes de sentarte a estudiar; cierra la puerta y las ventanas; avisa a tu familia que estás estudiando y pídeles que solo te interrumpan por algo urgente.

Sugerencias contra distractores internos: además de todos los útiles que necesites, ten a mano un anotador en el cual escribir cualquier preocupación que te surja al estudiar. Nuestro cerebro es especialista en buscar excusas y crear engaños para que no te sientes a estudiar. Anotar esas cosas te permitirá seguir, porque es una forma de asegurarle a tu cerebro que no las olvidarás.

Sentir y decidir

(…) Ya te hemos contado algunas cosas acerca de cómo el cerebro interpreta la información de los sentidos y de cómo trabaja con ella. Te hemos contado acerca de cómo el cerebro guarda palabras y se concentra. Hemos hablado de la memoria y de las cosas que la favorecen. Llegó el momento de ocuparnos de cosas aún más complejas. En esta sección te contaremos algunas cosas acerca de nuestras emociones, y cómo afectan nuestras decisiones.
(…) Nuestro cerebro nace preparado para reconocer 6 emociones básicas: alegría, tristeza, miedo, sorpresa, asco y enojo. Estas emociones están presentes en todos los animales y en todas las personas, sin importar de dónde vengan, y tienen determinadas formas de expresarse que también se repiten en las diferentes especies y culturas. Suprimir nuestras emociones puede tener efectos negativos. Es importante que aprendas a identificar tus emociones y a compartirlas con los demás cuando no terminas de entenderlas.

(…) ¿Sabías que cuando ves a alguien sufrir se activan las mismas áreas del cerebro que cuando sufres en carne propia? Este mecanismo biológico se encuentra en la base de la empatía y la colaboración entre seres humanos. ¿Sabías que si bien el cerebro es el encargado de hacernos sentir dolor, en sí mismo este órgano corporal no duele? Por eso algunas cirugías cerebrales pueden hacerse con los pacientes despiertos. No importa cuánto se corte del cerebro, el paciente no lo sentirá.

(…) Las emociones tienen una expresión facial, que cuando provocamos artificialmente (ya sea mirando un video divertido, o sonriendo frente a nuestro espejo) “contagia” parte de la emoción en nosotros.

La forma en que nos sentimos afecta la forma en que percibimos el mundo que nos rodea. Así, si estamos tristes probablemente veamos principalmente el lado negativo de las cosas, mientras que si estamos contentos probablemente nos centremos en lo positivo.
(…)Estar triste por mucho tiempo puede afectar tu funcionamiento cognitivo e intelectual. Si notas que te sientes habitualmente triste, háblalo con algún adulto en quien confíes. Intenta no tomar decisiones importantes cuando estés triste, no son las mismas que tomarías cuando tu estado de ánimo es otro.

* EXTRACTOS de “Descubriendo el cerebro”, Editorial Planeta.