“El presupuesto de ciencia debería duplicarse”

Clarín

En su visita a Mar del Plata, el neurólogo y docente dio una charla sobre la necesidad de apostar al conocimiento. Habló del conflicto del CONICET y se refirió a las características del “cerebro argentino”.
skkbazndg_930x525Por momentos, Facundo Manes habla como médico formado en la UBA y en Cambridge, da datos precisos y cita estudios de prestigiosas organizaciones. En otras ocasiones, lo hace como el escritor de best seller que es. Y, cada tanto, se perfila como el “neurostar” con aspiraciones políticas, que se refiere al conocimiento como factor de unión; algo que quizá seduzca al PRO para ubicarlo en las próximas legislativas. Todas esas versiones de Manes convergieron en una charla en el Espacio Clarín.

-¿Por qué elegiste el título “El valor del conocimiento” para tus charlas?
Por una razón: es lo que nos hará desarrollados e inclusivos a los argentinos. La riqueza, en la actualidad, no está dada por los recursos naturales ni por el capital financiero. Nosotros en la Argentina tenemos el desafío de desarrollarnos. Hoy los países que quieren crecer y tener futuro a largo plazo, apuestan al conocimiento, que es mucho más que la educación. Conocimiento incluye cuidar los cerebros, que es el principal capital de un país. La mal nutrición y la pobreza producen impuestos cognitivos. Con empatía y con un proyecto superador, creo que podemos salir de esta grieta, que creemos que sólo nos pertenece a nosotros, mirá lo que sucede ahora en EEUU. No podemos depender de un gobierno; se producirá el cambio cuando la sociedad lo pida.

-Todos los cerebros funcionan iguales. ¿Qué tiene de particular el nuestro?
El libro “El cerebro argentino” no es sobre cómo funciona un cerebro; es decir, la memoria, la toma de decisiones y la emoción. Sino cómo los cerebros interactuan y los demás influyen sobre nosotros. Me refiero a los diarios que leemos, los vecinos que tenemos, los compañeros de política… Son cosas que inciden en la manera de sentir y pensar. Uno de los mayores problemas de los argentinos son los sesgos. Buscamos la problemática y no nos podemos de acuerdo en las cosas más elementales.

-Decís que pensás como científico y no como político, pero asesorás a Vidal. ¿Serás candidato en las próximas elecciones legislativas?
Pienso como científico. En la ciencia no partís de cero. Si se hizo algo bueno antes, tenés que tomarlo aunque no te guste la persona que lo hizo. Y si un amigo hizo algo que no sirve, no lo tomás. Presentamos los trabajos y nos exponemos a las críticas. Imaginate un gobierno que funcione así. María Eugenia Vidal me convocó para una política de Estado porque quería pensar el mediano y largo plazo. Y puso al capital humano como prioridad en la provincia. Convocó a científicos para que la asesoremos de forma gratuita. Es un placer volcar los datos de la ciencia en políticas públicas. Y un privilegio colaborar con la gobernadora.
hyn-aznde_720x0-El 2016 terminó con una toma en el CONICET en reclamo por los recortes. ¿Cómo vivió esa protesta de científicos?
Una vez, le preguntaron a Bernardo Houssay -premio Nobel de Medicina- si tenía sentido invertir en ciencia en un país pobre como la Argentina. El contestó: “Justamente porque somos un país pobre no podemos dejar de hacerlo”. Los países desarrollados e inclusivos no lo son por arte de magia y luego, como hobbie, deciden invertir en ciencia. Son desarrollados porque apuestan al cerebro, a la ciencia y a la educación.

-¿Cómo explica entonces el presupuesto que se le asigna al área?
Yo creo que el presupuesto de ciencia debe ampliarse. El presidente Mauricio Macri lo dijo en la campaña. El presupuesto de ciencia debería duplicarse. Hoy es un 0,62%, debería ser 1,5%. También creo que la actividad privada debería invertir en ciencia. Hoy casi todo es inversión del Estado nacional. La industria automotriz, el agro, la industria farmacéutica y otros actores privados deberían invertir en ciencia. La actividad privada debe tener más riesgo en ciencia. Yo creo que hay que duplicar por lo menos el aporte en ciencia.

-Hacés mucho foco en la ciencia básica…
Claro porque genera inteligencia. Me refiero a un ecosistema de generación de conocimientos. Hay que discutir la política científica del país. Argentina tiene una gran clase media intelecual para hacerlo.
h1lilbdde_720x0-Es un hombre cercano al presidente Mauricio Macri. ¿Cómo calificás el primer año de gobierno?
Te pongo la situación en términos médicos. Argentina era un paciente que iba directo al infarto. Un equipo evitó que eso sucediera. Muchas veces, los pacientes no saben la gravedad de lo que se evitó. Y siguen con conductas que no son beneficiosas para su salud. Hay que apostar a una Argentina de dos décadas para convertirla en uno de los 20 países más importantes del mundo. No me conformo con ser un país que vive en el día a día. Nos merecemos mucho más. Creo que el actual gobierno está ordenando las bases de la Argentina que todos soñamos.

-¿Es cierto que alguna vez ganaste el premio Estrella de Mar?
Me crié en Salto y allí había un teatro. Vinimos varias temporadas al Auditorium e hicimos los clásicos infantiles. Ganamos el Estrella de Mar en el 82 con la obra “Any, la de los tejados verdes”. Recuerdo también que nuestras funciones eran inmediatamente antes de las que hacían Carlos Carella y China Zorilla. Desde chiquito estoy enamorado de Mar del Plata.