“No tenemos un proyecto de país”

Agencia DIB
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Por Fernando Delaiti

f700x390-22225_61243_14El prestigioso neurólogo y neurocientífico Facundo Manes, analiza desde su segundo libro El cerebro argentino, escrito junto a Mateo Niro, cuáles son los sesgos que nos atraviesan y cómo desde el conocimiento podemos llegar a construir un mejor país.
Con su niñez y adolescencia transcurrida en Arroyo Dulce y Salto, el rector de la Universidad Favaloro y de extracción radical, desembarcó además en el Gabinete de María Eugenia Vidal para para colaborar en el cuidado “del capital mental de los ciudadanos”.

– ¿Cuál fue la motivación para indagar específicamente en el cerebro argentino?

– En el libro anterior, en Usar el Cerebro, nos propusimos contar cómo funciona la mente; lo que sabe la ciencia y los límites. En este libro el desafío es más grande porque intentamos que el lector sea alguien activo. Contamos lo que sabe la ciencia de cómo los demás influyen en nuestro cerebro creando esquemas mentales y sesgos compartidos. Invitamos que pensemos qué tenemos en común los argentinos.

– ¿Y cuáles son esos sesgos?

– Uno es la “viveza criolla”, que tal vez es la raíz de los males. Imaginá a alguien que va por la Panamericana con mucho tránsito y otro va por la banquina, infringiendo la ley y molestando al resto. En realidad tal vez seamos vivos los argentinos cuando erradiquemos la pobreza o cuando volvamos a tener la mejor educación de América latina. Otro sesgo que proponemos es que quizá los argentinos estamos más concentrados en la coyuntura que en el futuro. Es importante ocuparse del día a día pero también del proyecto de país, el que no tenemos y debemos construir. Un proyecto de país no es sólo bajar la inflación o que vengan dólares. Proyectos fueron la Independencia, la educación pública, cuando se luchó por la inclusión social a nivel masivo o la democracia. Acá no tenemos un proyecto de país y lo necesitamos desesperadamente.

– ¿Eso lo impone un líder?

– Los líderes son importantes, pero el problema que vemos es la sociedad civil, como un actor que debe ser más activo. La democracia la representó Raúl Alfonsín y otros dirigentes, pero no la consiguieron ellos. La gente quería la democracia, la consiguió y la cuidó. La sociedad debe ser mucho más activa, que exija pero cuida la educación y el conocimiento, que es lo que nos puede unir a los argentinos. El recurso más importante de un país es el capital mental. Hay que invertir en esto.

– Volviendo a la viveza criolla. ¿Cómo actúa entre nosotros?

– La viveza criolla tiene que ver con ser individualista, afecta al bien común. Anatómicamente, todos los cerebros son iguales. Pero al mismo tiempo son distintos por la cultura, por la historia, la sociedad de cada uno. No es que el cerebro de uno sea más corrupto que el de un dinamarqués. Pero por qué hay menos corrupción, porque en esa sociedad hay sanción social, hay castigo. Los antídotos contra las conductas mezquinas son las instituciones sólidas y transparentes. Hay un estudio interesante en Brasil que comprobó que la gente pobre, pero con educación no permitían el “roba pero hace”. Y la gente con más recursos económicos pero menos educación, sí lo permitían. La tolerancia a la corrupción tiene que ver con la educación.

– ¿A qué atribuye este gran interés popular por la neurociencia que ha hecho de su libro anterior un best seller?

– Las enfermedades del cerebro son la principal causa de discapacidad en el mundo, más que el cáncer o enfermedades cardiovasculares. Y no sólo se habla de Alzheimer o traumatismo de cráneo. Sino de insomnio, estrés crónico o depresión. Y hoy la ciencia tiene muchos datos de cómo funciona la mente. Y eso genera interés en todo el mundo. Además, varios países pusieron a la neurociencia como prioridad dentro de la ciencia. En Argentina no había una tradición del estudio científico de la mente. Y esto se generó en la última década o década y media.

– ¿Cómo las nuevas tecnologías y el uso del motor de búsqueda Google influyen en el uso del cerebro?

– La multitarea está bien. Hay que hacer muchos proyectos en la vida, pero uno por vez. Nosotros lo que hacemos en la actualidad es cambio de tareas rápido. Si en un aula un alumno está revisando el celular, va a escuchar menos lo que dice el maestro. Nos sentimos que rendimos más revisando varios diarios, chequeando Twitter, Facebook, e-mail, Whatssap… y la verdad es que aprendimos menos y nos agotamos. Y eso no es multitarea. Y lo que hacemos produce una depresión cognitiva y estresa. Hay que usar la tecnología para mejorar el rendimiento. Imaginate a Kafka con las redes sociales. Se agotaría antes de ponerse a escribir. Por eso hay que descansar y dormir, que hace bien al cerebro. Tener contacto social y todo lo que hace bien al corazón, le hace bien al cerebro. También hacer ejercicio físico y tener desafíos intelectuales, como aprender un idioma o un instrumento musical.

Consejero “ad honorem” y 2017

La llegada de Manes al Gabinete como asesor sorprendió a muchos. Pero lo cierto que es neurocientífico, de origen radical, desde el año pasado sonaba en la arena política. En las últimas horas, el hombre que se crió en la localidad de Salto se sumó al Gobierno de Vidal para conformar un consejo asesor que trabajará “ad honorem” con el objetivo “de poner la ciencia moderna al servicio de las políticas públicas”, según señaló la gobernadora. “Es un aporte desde la sociedad civil”, dice el neurólogo, quien estará acompañado por el especialista en nutrición Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni), y al que también se sumarán otros científicos.

Ya el año pasado algunos intendentes de la UCR lo proponían para pelear por la Gobernación. ¿Esto es un paso a una candidatura?Siento que desde hace tiempo contribuyo, desde mi posición de científico, de rector de la Universidad Favoloro o recorriendo el país, con una tarea. Quiero que Argentina logre la política de Estado del conocimiento. Si algún día esta misión requiere que evalúe una candidatura lo haré. Hoy no estoy pensando en esto. Hoy estoy más interesado en la presión que puede ejercer la sociedad civil que en ser un dirigente.

– ¿No vamos a ver en Salto un paredón pintado que diga “Manes 2017”?

– (Risas) Puede haber, puede haber. Pero no estoy pensando en eso. Aunque hay gente que sí lo piensa. Valoro mucho la política, que es la herramienta de transformación social.