“Tenemos un esquema mental que nos lleva a pensar la coyuntura, el presente, y no tanto en políticas de estado de largo plazo”

La Noticia Web

El neurocientífico, Facundo Manes, dialogó con LaNoticiaWeb TV acerca de su nuevo libro El Cerebro Argentino.  Diálogo en exclusiva con este prestigioso profesional de la Salud. ¿Los argentinos somos inevitablemente corruptos? ¿Qué opina sobre La Grieta que nos divide?

1465573177¿De qué esquema mental hablamos cuando nos referimos al cerebro de los argentinos?

Nosotros funcionamos con esquemas mentales, no tenemos tiempo de analizar todas las decisiones en forma racional y lógica como pensamos. Entonces, como el cerebro es un órgano que aprende permanentemente, para evitar ser lógico todo el tiempo que requiere mucha energía, ante situaciones similares usamos esquemas previos. Hoy sabemos que la mayor parte del día vivimos en piloto automático y a veces somos racionales. Pero también sabemos, y en eso se basa el libro que escribimos con Mateo Niro, que nos vemos influenciados por la gente con la que vivimos y por la historia de las sociedades en las que vivimos. A partir de eso, invitamos al lector a contarnos cuales son los sesgos argentinos. Yo pienso que tenemos un esquema mental que nos lleva a pensar la coyuntura, el presente y no tanto a pensar políticas de estado de largo plazo. Tenemos una cultura, tal vez por la influencia de la dictadura, en la que pensamos me salvo yo y no me importa el bien común. Y el bien común es lo que hace a un país desarrollado. También tenemos la famosa “viveza criolla”, esta característica no sirve para desarrollar un país, porque siempre el beneficio es personal. Esto son algunos de los sesgos que se me ocurren pero el lector seguramente va a poder ver otros distintos a partir de enterarse cómo las personas funcionan con esquemas mentales.

¿La matriz del cerebro argentino es una matriz corrupta?

No, yo pienso que hay conductas corruptas en otras especies, abejas, chimpancés, también en nuestros antepasados. Básicamente la conducta humana es huir del peligro, buscar el placer, tratar de sobrevivir y para sobrevivir tiene que ser un poco egoísta. Así que no creo que haya un cerebro argentino que es corrupto, creo que el cerebro de un dinamarqués es igual que el del argentino. Lo que hay en Dinamarca, donde hay menos índice de corrupción que acá, es que hay sanción social, hay instituciones fuertes y hay ley. Cuando el contexto cambia, uno cambia.

La situación frente a lo colectivo parece ser un déficit nuestro, entender el todo en vez de salvarse cada uno. ¿Por qué nos pasa esto?

Mirá, hay un juego que se llama “El juego del bien común”. Consiste en un administrador y diez personas. El administrador le da 100 pesos a cada persona y les dice “hay un pozo secreto, ustedes pongan la plata que quieran, yo lo voy a saber, duplico lo que haya y después lo repartimos entre todos”. La mayoría piensa, bueno pongo 100 pesos, después lo duplicaré y lo repartimos entre todos. Pero hay uno o dos que piensan, pongo 50, me quedo con 50, total los demás van a poner 100 y voy a ganar de la repartija total. Esa conducta empieza a infectar al resto, los demás detectan que hay uno que pone menos y se contagian. Tenemos que saber que el cerebro humano aprende de tres maneras, cuando algo nos motiva, nos inspira o cuando nos parece un ejemplo. Entonces tenemos que empezar a ser un ejemplo para los demás. Tenemos que pagar los impuestos aunque otro sepamos que no los pagan. Cuando los demás empiezan a actuar para el bien común, esa conducta genera contagio.

Una de las cosas que se pensaba en esta nueva etapa política era ver si se podía acortar la grieta. Cambiemos y desde el pasado, el kirchnerismo, encuentran funcionalidad en que la grieta siga existiendo y caemos en una trampa.

A mí la grieta no me preocupa. En los demás países, por ejemplo en España PP, PSOE y Podemos se matan, en Estados Unidos republicanos y demócratas también. Tampoco pensemos que la grieta es nuestra. Lo que tenemos que saber es que los argentinos tenemos que estar unidos por un proyecto a largo plazo, un paradigma que, mas allá de las banderas políticas, todos aceptemos. El último paradigma, para mí, fue la democracia. En el 83 los peronistas, los radicales, los de la ucede, todos queríamos democracia. Un año mas tarde, ya la teníamos. Ahora, 30 años más tarde, pasaron los presidentes y la seguimos teniendo, no es perfecta pero va mejorando. Nosotros tenemos que lograr ahora un nuevo clima de época, un nuevo paradigma, que para mí tiene que basarse en el conocimiento que es todavía más que la educación.