Un diálogo necesario entre la ciencia y el arte

La Nación

La semana pasada tuve el honor de ser invitado al VI Congreso Internacional de la Lengua Española que se realizó en San Juan de Puerto Rico. El panel en el que participé llevó por nombre “Ciencia, pensamiento y comunicación en lengua española”, y lo compartí con el mexicano Mario Molina, premio Nobel de Química en 1995, el físico uruguayo Daniel R. Altschuler y el escritor mexicano Jorge Volpi, autor de Memorial del engaño, entre muchísimos otros libros. La oportunidad de esta sesión fue una manera de repensar el “clásico” entre ciencia vs. humanismo.

Complejas discusiones (y también evidentes) son saldadas a través de la revelación que permite un caso específico. Para esta controversia, quizá el ejemplo ilustrativo de mayor reconocimiento universal sea el de Leonardo Da Vinci. Vida y obra del “polímata” florentino dejan ver que el desarrollo científico impacta en la obra artística y viceversa. A pesar de eso y del tiempo transcurrido, muchas veces se siguió considerando a las artes y a las ciencias como campos enfrentados con procedimientos, pareceres y modos adversos de reflexionar y de hacer (hasta con personas encaramadas en sus propios bandos).