“Para ser creativo hay que estar un poco loco”

Clarín

El neurólogo y director de INECO ofreció una charla donde habló del conocimiento, los miedos, la formación de ideas y la toma de decisiones.

“En la última década aprendimos más del cerebro que en toda la humanidad”, aseguró el doctor Facundo Manes al dar comienzo a su charla, “la sociedad del conocimiento”, que ofreció ayer en Espacio Clarín. El rector de la Universidad de Favaloro y director de INECO remarcó que cada vez son más los países que están poniendo la mira en la neurociencia. “Obama dijo: `yo me propongo entender el cerebro´. Hay potencias que tienen a la neurociencia como prioridad”, destacó ante una sala colmada de oyentes, que una vez finalizada la exposición, tuvieron tiempo de hacer preguntas.

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En este sentido, dijo que, en la actualidad, lo que divide a los países ricos de los pobres no son los recursos naturales o la industria, sino “el conocimiento, la capacidad de tener habilidades para generar cosas nuevas”.  Por eso, remarcó la importancia de producir contextos que propicien el desarrollo intelectual y la creatividad. Dijo que es vital combatir la pobreza porque “genera deterioro cognitivo” . También habló de la necesidad de fomentar la creatividad en el proceso educativo.  Explicó que para ser creativos primero hay que capacitarse, luego incubar una idea y finalmente darse tiempo para la relajación, momento en que los conceptos nuevos terminan de tomar forma.  Y añadió: “Para crear también hay que estar un poco loco y no tener miedo a equivocarse”.
En distintas ocasiones a lo largo de la charla, Manes recordó que el ser humano necesita del contacto con sus pares para nutrirse y seguir vivo. “Sentirse solo mata. La gente aislada socialmente muere antes”, dijo y también habló de la importancia de trabajar en equipo. “La inteligencia colectiva es más importante que la inteligencia individual”.
El neurólogo analizó cómo impactan los traumas en la vida de una persona. En este sentido subrayó que no sólo tienen un impacto psicológico sino que también cambian la expresión de los genes y que por eso se puede transmitir  el estrés traumático de una generación a otra.
El especialista además abordó los mecanismos que entran en juego en la toma de resoluciones. “Para llegar a una decisión lógica, racional y deliberada necesitamos ciertos recursos cognitivos así como conocer los riesgos y beneficios de las distintas opciones y no siempre contamos con toda esa información”. Por eso nuestro cerebro desarrolló un sistema de toma de decisiones automático a partir de sensaciones basadas en memorias previas y en la información que construimos a partir de la gente que nos rodea.  “El entorno influye en la forma en que sentimos, pensamos y decidimos”, dijo el doctor. En este sentido advirtió sobre la importancia de estar alerta para combatir los prejuicios o sesgos.
¿Cómo combatir el estrés cotidiano? La solución, explicó Manes, es estar en el presente sin juzgar, tal como sostiene la teoría (y la práctica) de mindfulness. “Revisar el pasado o imaginar el futuro genera ansiedad, que es la respuesta del miedo. Hay que cambiar la manera en que pensamos para cambiar la manera en que vivimos”, concluyó.