“La desnutrición o malnutrición produce atrofia cerebral”

rouge.perfil.com

La red de bancos de alimentos convocó al neurólogo con la necesidad de profundizar acerca de las consecuencias que tiene en los chicos y adolescentes.

“En Argentina, un país que produce alimentos para 400 millones de personas, que haya un solo desnutrido es algo inmoral”, aseguró el prestigioso neurólogo, decano de la universidad Favaloro. Fue en un encuentro organizado por la fundación Banco de alimentos que se ocupa del hambre en el país.
Con la certeza de que un país es como una familia y en ese contexto se cuida al otro cuando está en peligro, Manes nos reta a tomar conciencia: “Si en una comunidad, un solo chico que tiene inseguridad alimentaria debe ser nuestro hijo”. Pone en evidencia que las estadísticas en Argentina portan fragilidad, sin embargo los datos que surgen del observatorio de la UCA hablan de un 20% de chicos entre 0 a 17 años en situación de vulnerabilidad.
La invitación a construir en comunidad una inteligencia colectiva, solidaria, como base del desarrollo de un país despertó la aprobación del auditorio atento a las palabras de un hombre capaz de mover voluntades, un líder indiscutido que sostuvo con vehemencia que “la principal riqueza de un país es el capital mental de los ciudadanos”.
Preocupada por las necesidades de las personas a las que protegen en todo el país, la red de bancos de alimentos convocó a Facundo Manes con la necesidad de profundizar acerca de las consecuencias que tiene en los chicos y adolescentes la desnutrición o la mala nutrición. ¿Cómo influye en el cerebro?

La conclusión que se desprendió de sus declaraciones nos dice que es fundamental para su desarrollo: “La desnutrición o malnutrición produce atrofia cerebral”. “Pero no solo la alimentación sino la pobreza y la falta de estímulo afectivo tiene consecuencias e impacto en el cerebro. Aunque existe manera de revertirlo” destacó.
La historia lo demuestra a partir de un experimento que se realizó en la última dictadura en Rumania, donde había chicos que vivían en orfanatos y que estaban privados de alimentación y de afecto, pero cuando volvió la democracia, fueron recolocados y les dieron todo lo que no tenían. Así pudieron recuperar parte de sus funciones intelectuales. “Si bien es un mal comienzo estar privado de alimentos, hay esperanza y se pueden recuperar las funciones cognitivas, siempre se puede hacer algo. Estamos a tiempo”. También lo dice por Argentina.
Algo importante para destacar es que no sólo son importantes los primeros mil días de un niño. Según el decano de la universidad Favaloro, la parte frontal del cerebro humano se termina de desarrollar a los 20 años. por esa razón es primordial seguir acompañando la alimentación, el estímulo, durante la adolescencia. “El cambio tiene que venir desde la sociedad civil unida que debe reclamar un nuevo paradigma. El paradigma del conocimiento”.
“Hay cuatro pilares para una sociedad en desarrollo: cerebro primera infancia, educación de calidad, instituciones fuertes y transparentes e infraestructura. Hay que presionar a la dirigencia para que tome el camino del conocimiento que incluye una alimentación saludable para todos los cerebros argentinos”, culminó.