“A veces nuestro país parece padecer miopía de futuro”

La Nación
Por Milagros Moreni Nimer

En el Día del Ahorro el neurólogo y neurocientífico explica por qué los argentinos “derrochamos” y habla de la importancia de planificar a largo plazo.
2112351w620Desde 1924 se celebra todos los 31 de octubre el Día del Ahorro. Guardar algo de lo que se genera en el presente pensando en el futuro va más allá de lo económico. También se aplica a energía y recursos naturales y tiene que ver con la habilidad de pensar a largo plazo y anticipar imprevistos.
“Poder ahorrar se vincula con la capacidad de decidir postergar una recompensa inmediata en pos de un beneficio mayor que vendrá más adelante”, señaló el neurólogo y neurocientífico argentino Facundo Manes en una entrevista a LA NACION.

-¿Cómo se relaciona la capacidad de ahorrar con los procesos de toma de decisiones?

-¿Qué áreas cerebrales están involucradas en estas decisiones de largo plazo?

-¿Por qué muchas veces los seres humanos no entendemos la importancia de ahorrar?

-Hay una enfermedad neurológica que ocurre en pacientes que tienen una atrofia en el lóbulo frontal, como dije, la zona que tiene un rol central en la toma de decisiones. Se trata de lo que llamamos “miopía del futuro”. Estos pacientes cuando toman decisiones privilegian la recompensa inmediata aunque, como vimos en Phineas Gage, esto tenga repercusiones negativas a mediano o largo plazo. Estas personas, por ejemplo, gastan mucho dinero en cosas superfluas y no tienen en cuenta que eso le imposibilitará el bienestar el día de mañana. Esto, como el ahorro, no solo involucra decisiones económicas y personales, sino también impacta en la interacción con el otro, en la cooperación, etcétera.

-¿Cuál es la importancia del ahorro a nivel sociedad?

-A veces nuestro país parece padecer “miopía de futuro”. Tomamos determinadas decisiones aún sabiendo que socialmente producirán efectos negativos en el mediano o en el largo plazo. Muchas veces privilegiamos esas decisiones porque producen placer en lo inmediato, hipotecando en el mismo gesto nuestro destino común y el de las próximas generaciones. Cuando observamos la historia de nuestro país, nos damos cuenta de que aquellos proyectos más provechosos son los que fundaron nuevos paradigmas porque supieron ver más allá. Somos un país que no puede darse el lujo de echar por la borda tantos proyectos de tantos argentinos que no tuvieron “miopía del futuro”. Por eso se vuelve fundamental la idea de “ahorro” pero no sólo de los recursos económicos, también de la energía y de los recursos naturales. Justamente lo que supone un elemento trascendental que no tiene miopía de futuro es la educación, porque se trata de un esfuerzo en el presente que mira más allá de la coyuntura, de la satisfacción inmediata y tiene su mirada puesta en el bienestar del futuro, propio y de la comunidad.