“Hoy no hay más Leloir o Pasteur ya que los descubrimientos o aportes son en equipo”

La Capital Mdp
Por Albertina Marquestau
@albermarquestau

El neurólogo, Facundo Manes, promueve un cambio social en el que predominen los grupos por encima de los individuos y donde el liderazgo es compartido.

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Facundo Manes no se cansa de repetir que está científicamente comprobado que “la inteligencia colectiva es más que la suma de las inteligencias individuales”, por eso promueve y explica de diferentes maneras la importancia del trabajo grupal. “Hoy ya no hay más Einstein, Leloir o Pasteur. Hoy un descubrimiento o un aporte sociológico generalmente es en equipo”, explica el neurólogo y neurocientífico argentino quien advierte, “aunque sepamos esto y tengamos bases científicas que lo comprueben, la sociedad y las empresas siguen estimulando el rendimiento individual”. Por eso impulsa un “pensamiento diferente” en el que “los premios deben ser colectivos, no tanto individuales”.
Invitado por sus pares de la Sociedad Argentina Neurología, Manes brindó en el Teatro Auditorium una charla el pasado miércoles. El creador y director del Instituto de Neurología Cognitiva y el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, dialogó con LA CAPITAL y manifestó su agradecimiento a la sociedad marplatense “que tan bien me recibe” y a la Sociedad de Neurología que “este año decidió hacer una actividad abierta a la comunidad y, para la que he sido generosamente elegido por mis colegas para representarlos, lo cual me llena de orgullo”.

-¿Qué es y qué implica la inteligencia colectiva ?
-Hoy sabemos que la inteligencia individual se expande en equipo. Si tenemos un grupo de 10 personas, la inteligencia colectiva de ese grupo va a ser mucho más que la suma de las inteligencias individuales. Hoy también sabemos que hay factores que predicen el éxito de un equipo. Hay algunos que funcionan bien y otros mal. Un estudio publicado en la revista Science, al relevar casi 20 millones de artículos científicos y 2,1 millones de patentes en las últimas cinco décadas, demostró que los equipos predominan sobre autores solitarios en la producción de conocimiento con alto impacto (una tendencia igualmente fuerte en las ciencias sociales, ciencias naturales e ingeniería: creció de un 17,5%, en 1955, a un 51,5% en 2000). Estas estadísticas manifiestan una transformación sustancial que liga la tarea de investigación (una labor donde se destaca eminentemente cierto tipo de inteligencia) a la labor colectiva. Se encontraron que los equipos que funcionan bien para algo suelen funcionar bien para otra tarea. Parte de nosotros hicimos institutos de neurología, esos grupos a los que nos fue bien, si hubiésemos creado un restaurant seguramente también nos habría ido bien. Cuando un grupo funciona bien en una tarea, suele funcionar bien en otra tarea diferente.

-¿Qué otras cosas reveló esta publicación?
-Se estudió qué predice el éxito de un equipo donde lo importante es el nivel de empatía de los miembros del equipo. La empatía se define como la posibilidad de imaginar qué siente la persona ahora y ponerse en el lugar del otro. Cuando los miembros de un equipo rinden en score alto en la escala de empatía, predice éxito del equipo. O sea, los niveles de empatía de los miembros, predicen el éxito del equipo. Además, no es bueno que haya una voz dominante en el grupo, sino que deben ser varias las voces dominantes. Hay que tener un líder, pero esa persona no tiene que ser el único que domine. Tercero, la presencia de mujeres predice éxito en los equipos. La correlación es bastante robusta aunque no se sabe por qué. Se cree que es por los niveles de empatía de la mujer y cómo modula la emoción. Porque si la experiencia cambia nuestro cerebro, imaginemos la posibilidad de ser madre y tener la experiencia de haberlo sido, seguramente cambia los circuitos de la emoción, la empatía; y eso se cree como la mujer tiene mecanismos de modulación de la emoción y empatía diferentes, le impregna al grupo una visión emocional y empática distinta. Y en cuarto lugar se observó que el liderazgo no tiene que ser verticalista; sino que el líder tiene que comprender al grupo y representar lo que piensa y siente el grupo y cuando más reuniones y contacto personal hay en el grupo, mayor predicción que el grupo funcione bien. Porque el contacto personal es lo que nos hace humanos.

Mucha tarea por hacer

-En este marco, no hay lugar para el egoísmo…
-Es un problema, porque aunque estamos hablando ahora que hay mucha ciencia de los beneficios del equipo, ese trabajo de Sciencie lo que demostraba es que el conocimiento en general, no sólo en ciencias duras como matemática, física o química, sino en las humanísticas; todo se genera en equipo. Hoy ya no hay más Einstein, Leloir, Pasteur; hoy un descubrimiento o un aporte sociológico generalmente es en equipo. Aunque sepamos esto y tengamos bases científicas, la sociedad y las empresas siguen estimulando el rendimiento individual. Hay que empezar a pensar diferente, que los premios deben ser colectivos, no tanto individuales. Muchas veces tenemos evidencia que el trabajo colectivo es mejor que el individual pero sin embargo en las empresas, organizaciones y en la sociedad, seguimos estimulando de alguna manera lo individual. Hay mucha tarea para hacer al respecto, por eso es importante que la comunidad sepa que hay avances de la ciencia en el tema del liderazgo y el trabajo en equipo.

Cerebros conectados

-La escuela ¿es un nicho importante para generar estos espacios colectivos?
-Totalmente, además la escuela necesita un cambio no solamente en Argentina, sino en todo el mundo. Porque la escuela de hoy representa un poco la segunda revolución industrial, donde todo era serial, se hacían las máquinas de cocer y las heladeras en forma serial; y también el maestro entraba y les explicaba a los 30 chicos lo mismo y esperaba que todos entendieran lo mismo. Si había uno que pensaba fuera de lo esperado, hasta se lo castigaba. La educación tendrá que tener un gran cambio basado en la psicología del grupo y del liderazgo, además sabiendo que el cerebro fundamentalmente aprende cuando algo nos motiva, nos parece un ejemplo y nos inspira. Si el docente no inspira, no motiva y no es un ejemplo, por más que tenga la mejor técnica educativa, el otro cerebro no va a aprender. Porque en el fondo el acto educativo son dos cerebros conectados.

-¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en la inteligencia colectiva?
-Primero creo que es positivo. Al Apolo XIII cuando estaba en el medio del viaje a la Luna se le explota un tanque de oxígeno que pone en peligro no sólo la misión sino la vida de todos los tripulantes y ahí fue la famosa frase “Houston, tenemos un problema”. Los ingenieros en Houston hicieron una asamblea y gracias a la inteligencia colectiva no sólo evitaron una catástrofe, sino que salvaron la vida y el aparato volvió a tierra. Entonces fue una leyenda de trabajo colectivo, como sucede hoy con Wikipedia, Google, etc. Ahora, la tecnología puede causar bajo rendimiento cognitivo.

-¿Por qué?
-Porque en realidad la multitarea es lo que hacía Darwin que escribía 5 libros de diferentes temas a la vez, en medio viajaba y dictaba clases. Es más, se estudió que científicos exitosos, hacían multitareas. Entonces podemos decir que la multitarea es buena, pero lo que hacemos en la vida diaria no es multitarea, sino lo que llamamos “cambio de tarea”. Estamos manejando y hablando por teléfono, escribiendo un mensaje y escuchando a nuestros hijos; eso es cambiar de tarea, no multitarea. El hecho de cambiar de tarea produce cansancio mental, baja el rendimiento cognitivo, produce estrés porque divide la tensión. Uno se siente más productivo pero no lo es. Manejar y mandar un mensaje de texto es tan peligroso como manejar borracho, hablar por teléfono es igual de peligroso. Este cambio de tarea es lo que produce hoy estrés, que es lo que pasa en la mayoría de las personas ahora, porque tenemos recursos cognitivos limitados. Por eso hay que descansar, tener tiempo libre, porque cuando el cerebro no hace nada, trabaja mucho, las redes cerebrales están procesando información que adquirió cuando estamos atentos.