Manes junto al cofundador de Apple, Steve Wozniak

Revista Caras
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En su visita a Buenos Aires, el neurocientífico entrevistó al ex socio de Jobs y creador de la Mac. La estrella del mundo tecnológico reveló que en su casa no tiene Internet.

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Uno se especializó en el cérebro humano y el otro, mucho más ambicioso, se propuso crear uno artificial. Así podría resumirse el punto de contacto entre el neurocientífico Facundo Manes (45) y el cofundador de Apple e inventor de la Mac, Steve Wozniak (65).
En el marco de la feria ExpoInternet 2015, en La Rural, que se realizó el viernes 11, Manes entrevistó frente a un auditorio colmado al ex socio de Steve Jobs. Entre varias revelaciones e intimidades de esa relación que fundó la era moderna del mundo tecnológico, “Woz”, como se lo conoce mundialmente, contó que Jobs “no entendía de tecnología, pero sí supo liderar un grupo que sabía cómo hacer las cosas”. Aunque no se conocían, Manes y Wozniak entraron en confianza rápidamente. El rector de la Universidad Favaloro le obsequió un mate, no sólo como algo tradicional sino como un gesto de amistad. Al día siguiente de la conferencia, Manes almorzó con Wozniak en el Hard Rock Café de la Recoleta. Lo acompañaron su mujer, Josefina, y sus hijos, Pedro (6) y Manuela (10). Los chicos llevaron sus Ipads para que el cofundador de Apple se los autografiara. A cambio, le regalaron una camiseta de la Selección argentina, y cuando le mencionaron a Lionel Messi, el ex socio de Jobs confesó que no sabía quién era. Además de desmitificar que hubiesen creado la computadora personal en el garage de la casa de Jobs e interesarse en la formación de las memorias o recuerdos, “Woz” reveló una paradoja: en su casa de Los Gatos, en California, no tiene banda ancha y, a veces, con su mujer, tienen que ir hasta el Apple Store para captar la señal gratuita desde la vereda. También confesó que logró lo que logró porque a los 25 años se propuso crear su propia computadora portátil y que la ofreció en Hewlett Parckard, donde trabajaba, y se la rechazaron cinco veces. Eso propició su negocio con Jobs y la posibilidad no sólo de convertirse en una leyenda, sino también de crear el mundo tecnológico que hoy rige la vida cotidiana.