Las funciones ejecutivas

Revista Viva
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Como eximios ajedrecistas, los líderes políticos demuestran muchas veces su capacidad de mover cada pieza previendo varias jugadas hacia adelante. Así lo ilustra Frank Underwood, el astuto e inescrupuloso político interpretado por Kevin Spacey en la serie House of Cards, quien se destaca por su gran habilidad para diseñar planes que comprenden complejas variables, múltiples posibilidades y jugadas magistrales. Una vez fijada su meta de llegar y mantenerse en lo más alto del poder, Underwood “moverá” a todo su entorno para lograrlo. Para lograr lo que se propone, Underwood debe tener una mirada más allá de lo inmediato, prever el futuro y organizar sus acciones en consecuencia. Más allá de las tensiones morales y éticas, debe tener muy activas las llamadas “funciones ejecutivas”.

Se denomina así al grupo de habilidades cognitivas que nos permiten adaptarnos a nuevas y complejas situaciones. Estas se definen por sus resultados, ya que su objetivo es mantener una conducta dirigida de manera efectiva. Por eso involucran aquellas conductas que van más allá de las habituales. A diferencia de otros animales que solo tienen la capacidad de reaccionar ante lo inmediato, nosotros podemos perseguir metas, aun cuando se trata de acciones que contradicen nuestra forma de actuar en el pasado o nuestras necesidades inmediatas. Esto se debe a que somos capaces de anular nuestros hábitos e impulsos.

Se trata de procesos mentales orientados al autocontrol físico, cognitivo y emocional. Los ejemplos van desde la planificación, la toma de decisiones, la organización, la capacidad de abstracción, el control inhibitorio, el desarrollo de estrategias hasta la flexibilidad cognitiva y la memoria de trabajo. Además, son fundamentales en el monitoreo de habilidades más básicas, tales como la memoria y la percepción en la realización de tareas complejas. Estas funciones “de orden superior” se relacionan con el desarrollo de los lóbulos frontales, las estructuras más recientes del cerebro humano. Esta área cerebral implica la integración de varios subsistemas, recibe la información de los cambios que se producen en el organismo y participa en la regulación de los estados de ánimo. Es decir, constituye un sistema que regula la información exterior con la interior.

En la vida diaria, este complejo sistema se ve afectado cuando estamos sobrepasados de tareas y demandas. La actividad laboral moderna, no estructurada y continua, las llamadas telefónicas, los mails, mensajes de texto, redes sociales y noticias representan una gran carga para nuestras funciones ejecutivas dado que consumen una enorme cantidad de energía. La fatiga mental resultante se revela en forma de errores, pensamiento superficial y deterioro de la autorregulación. Cuando la red de funciones ejecutivas está abrumada, nuestro comportamiento es impulsado por las señales inmediatas y entonces respondemos simplemente a lo que está delante de nosotros, independientemente de su importancia.

La serie de la TV norteamericana tiene un gran éxito más allá de sus fronteras y el impacto también llega hasta la Argentina. Uno de sus atractivos es la opción narrativa de volvernos cómplices a los espectadores, justo en los momentos en que el personaje de Spacey mira a la cámara, quiebra la ilusión de la ficción y nos exhibe casi como secreto sus planificaciones, la buena salud de sus funciones ejecutivas.