“Hay que aburrirse más”

Clarín
Por Julieta Roffo

El científico habló en la Feria del Libro. Limitar el uso de la tecnología y dejar que el cerebro descanse son clave, dice Manes. Ahora escribirá sobre “el cerebro argentino”

Hay gente afuera de la sala Domingo Faustino Sarmiento. Adentro, todas las sillas están ocupadas, hay público parado al fondo, algunos sentados en el piso y la encargada de seguridad dice que no hay más lugar. Pero los que quedaron afuera insisten hasta que se abre la puerta y les llega un poco de la charla que el neurólogo y neurocientífico Facundo Manes mantuvo el sábado con Matilde Sánchez, editora general de las páginas de Cultura de Clarín y de Revista Ñ, que organizaba el encuentro.
“Freud se hubiera sorprendido al ver, con los avances de la neurociencia –ese nicho que vende decenas de miles de libros-, que decidimos automáticamente la mayor parte del tiempo. Desarrollamos un sistema de decisiones automático, facilitado por la emoción: no tendríamos tiempo de pensar en cada pro y cada contra de todas las decisiones. También pensamos socialmente: estamos influidos por amigos, familia y entorno laboral, y por la historia de la sociedad en la que vivimos”, contó Manes, quien cobró notoriedad mediática cuando fue parte del equipo que trató el hematoma subdural crónico de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Entre otras cosas, el autor de Usar el cerebro –el libro más vendido en el stand de Planeta- habló del costado cerebral del amor: “El amor es la pasión más sensacional que podemos sentir los seres humanos. Orgánicamente cumple casi con todos los requisitos que tiene una adicción: estar locamente enamorado activa circuitos de placer del cerebro. Esos circuitos de placer quedan activos aún después de que te rechacen, por eso es tan doloroso que te dejen”. Suspiros en la sala.
Para Manes, que es rector de la Universidad Favaloro, “la neurociencia va a abrir debates en la sociedad, por eso es importante que haya buenos periodistas científicos y buenos divulgadores: el futuro del conocimiento es interdisciplinario”. A la vez, sostuvo que “para quienes son ansiosos, el uso masivo de la tecnología va a disparar conductas obsesivas, compulsivas. Por eso el uso tiene que ser moderado. Además, tenemos que volver a estar aburridos: en esos momentos, el cerebro procesa información”. Ese aburrimiento, ese “reposo” del cerebro es, según detalló Manes, una de las tres condiciones para el pensamiento creativo: “El primer paso es cierto período de incubación de la idea. Pero la inspiración es para amateurs: después hay que obsesionarse, trabajar mucho. Y después, finalmente, hay que relajarse, descansar, y que el cerebro procese la información”.
El cerebro argentino
se llama el libro que Manes publicará en unos meses: “En Argentina hay gente brillante, una clase media intelectual, tres Nobel de Ciencia, amplios recursos naturales. Entonces queremos pensar por qué somos una eterna esperanza”, explicó el médico, que en el texto se pregunta por qué hay corrupción en Argentina, por qué cuesta trabajar colectivamente y por qué estamos obsesionados con el pasado y con el presente, y no con el futuro, por qué pensamos para las próximas elecciones y no para las próximas generaciones. Fue el preámbulo ideal para que una mujer preguntara: “Facundo, ¿te vas a meter en política?”. Manes, cercano al radicalismo, respondió: “La política es la herramienta de transformación social más importante. Estoy en un país que merece que nos preocupemos: todos tenemos que aportar, siento que quiero ayudar. No sólo hay que mejorar la nutrición, para que el cerebro no sea vulnerable, sino sobre todo la educación. En ese desafío me encantaría participar”. Aplausos.