La esclerosis múltiple ataca

Revista VIVA
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Jacqueline du Pré fue una de las más destacadas violonchelistas del siglo XX. Su talento hoy puede seguir admirándose con seleccionar cualquiera de sus conciertos YouTube. Se la ve, por caso, interpretando una pieza de Edward Elgar, dirigida por el célebre músico argentino Daniel Barenboim, quien fue también su marido. Jacqueline había nacido en Oxford en 1945 y desde niña sobresalió como violonchelista, pero a la temprana edad de 28 años su genialidad y virtuosismo se vieron interrumpidos: debió abandonar los escenarios por una enfermedad que le impidió continuar con su arte. Padecía esclerosis múltiple.

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune. Esto significa que el sistema de defensas del cuerpo, en lugar de atacar solamente agentes externos, como virus y bacterias, ataca también partes propias del organismo. En este caso, lesiona la mielina del sistema nervioso central. La mielina es una sustancia grasa que, como si fuera una capa aislante, rodea las fibras nerviosas. Su función es permitir que la información eléctrica se transmita de forma rápida y eficiente por las neuronas. Sin ella, una orden emitida por el cerebro o la información proveniente del exterior no llega a su destino de forma adecuada. Por eso se genera un déficit neurológico.
La esclerosis múltiple no siempre tiene el mismo desarrollo. En su forma más frecuente los pacientes sufren brotes en los que se presentan los síntomas de la disfunción neurológica seguidos por una remisión, es decir, la recuperación parcial o total. En otros casos se produce una progresión continua de la enfermedad sin la aparición clara de brotes o remisiones. Y su desarrollo menos común consiste en la lenta progresión de la enfermedad a la que se intercalan estos episodios.
Es una enfermedad crónica aún sin cura, aunque existe medicación que enlentece su desarrollo y reduce la aparición de los brotes. Su diagnóstico se realiza a través de la evaluación de la historia médica completa de los síntomas y de un examen físico neurológico. Para su detección se deben hallar signos de afección en dos partes diferentes del sistema nervioso central y sucederse, al menos, dos brotes a lo largo de la historia del paciente. Y son necesarios estudios complementarios como la resonancia magnética nuclear, que muestra lesiones nuevas o cicatrices donde se encuentra la mielina, y el análisis de líquido cefalorraquídeo a través de una punción lumbar en el que se evidencian los anticuerpos que aparecen en la enfermedad.
Como se trata de una enfermedad crónica sin test que la detecte y algunos síntomas suelen ser comunes a otras patologías neurológicas, es posible que haya pacientes que aún no sepan la causa de su afección o que hayan recibido un diagnóstico erróneo. Es clave un diagnóstico certero que asegure el tratamiento adecuado de los pacientes para ayudarlos a controlar el avance de la enfermedad.
La historia de Jacqueline du Pré generó una reacción mundial en función de la concientización de esta enfermedad. Y su biografía promovió publicaciones y películas controversiales. De esa vida y lo que pasó después trata el ensayo biográfico de Marcela Croce, Un mito asediado, y de cómo alguien que llegó adonde muy pocos pudieron tiene que enfrentarse a una enfermedad que le imposibilita continuar con su propio sueño.