“Solo recordamos lo que nos emociona”

La Gaceta

El manejo del tiempo personal y el de las emociones serán la mayor inversión del futuro, afirma el autor de “Usar el cerebro”. En Tucumán.

tmb1_633276_201504112113440000001lagacetaFacundo Manes es el rockstar de la ciencia. Al menos esa es la impresión que genera: llena teatros, auditorios y cualquier otro espacio en el que se presente; los periodistas hacen cola para entrevistarlo y desconocidos lo frenan para sacarse fotos con él. Su look contemporáneo y descontracturado lo pone en las antípodas del prototipo del científico que flota en el imaginario social. Sin embargo, antes de la charla que dio frente una multitud el viernes en Tucumán (invitado por la Asociación Bancaria) se encargó de aclarar que lo importante no es él, sino la ciencia. “Que una charla sobre ciencia y educación convoque a tanta gente habla muy bien de la sociedad”, comentó el autor de “Usar el cerebro” mientras las lentes de las cámaras seguían sus movimientos.
Este apasionado por el uso del cerebro que se convirtió en un referente mundial de la neurociencia destacó ante LA GACETA el rol del docente en el proceso educativo y aseguró que la meditación estimula áreas cerebrales vinculadas con las emociones.

¿Hasta qué punto impacta el desarrollo de la neurociencia en nuestra vida cotidiana?
Estudia la organización y el funcionamiento del sistema nervioso y cómo los diferentes elementos del cerebro interactúan y dan origen a la conducta de los seres humanos. Sus investigaciones no solo contribuyen a mejorar las condiciones neurológicas y psiquiátricas de personas que padecen enfermedades; también puede mejorar la vida cotidiana de las personas. Por las neurociencias cognitivas hoy sabemos que de la manera en que pensamos es la manera en que sentimos. Muchas veces tenemos pensamientos distorsivos, y ellos impactan negativamente en nuestro estado de ánimo. Si somos conscientes de ello, vamos a tener más herramientas para modificarlo.

¿Por qué olvidamos algunas cosas y recordamos otras?
Los humanos somos seres emocionales; las emociones guían nuestra conducta. Por eso, solamente recordamos lo que nos emociona. Nos olvidamos casi todo. Pero si olvidamos casi todo, ¿qué recordamos? Recordamos lo que nos emociona. Si yo le pregunto a usted qué estaba haciendo el 11 de septiembre por la mañana, en el momento que se enteró de que cayeron las Torres Gemelas, va a poder recordarlo fácilmente. En cambio, si le pregunto qué hacía el día anterior, la respuesta se le va a dificultar. Un momento fue emocional y el otro, no.

¿Las nuevas tecnologías pueden llegar a modificar el cerebro de las nuevas generaciones?
La tecnología ayuda e impacta en nuestra vida cotidiana, pero no va a modificar la anatomía cerebral de los seres humanos. También, así como las nuevas tecnologías, como internet, son muy buenas para muchas cosas, a veces con cierto uso irrestricto hemos perdido chances de estar solos, de aburrirnos, de tener cierta introspección. Y esto debemos tenerlo en cuenta sobre todo para los niños y los adolescentes, que tienen su cerebro en desarrollo. Los chicos tienen que estar desconectados. El uso de la tecnología debe ser temporal. Porque cuando no hacemos nada, el cerebro trabaja mucho.

¿El cerebro de un chico de 10 años de hoy es igual que el de un chico de 10 años de hace 50 años?
Anatómicamente, sí. Pero hay un fenómeno muy interesante que se llama “Efecto Flynn”, que muestra que cada nueva generación obtiene puntajes más altos en las pruebas de cierto tipo de inteligencia. La hipótesis que pareciera ser la más acertada para explicar este fenómeno es la multifactorial. Este aumento estaría vinculado con las mejoras en la nutrición y la mayor complejidad ambiental. Ahora, como mencioné antes, la ciencia no puede medir la complejidad de la inteligencia.

¿Utilizamos nuestro cerebro en todo su potencial?
Un mito muy extendido afirma que “solo usamos un 10 % del cerebro”. Es absolutamente falso. Si fuera cierto, al remover el 90 % del cerebro no se debería observar ningún cambio.

¿La meditación ayuda a desarrollar las capacidades cerebrales?
Los avances tecnológicos y el trabajo interdisciplinario han permitido abordar cuestiones antes pensadas como antagónicas a la ciencia. Por ejemplo, las relacionadas con la espiritualidad y la meditación. Ciertos estudios neurocientíficos han registrado modificaciones en nuestro sistema nervioso durante la meditación: las áreas cerebrales asociadas con las emociones y funciones sociales son intensamente estimuladas, mientras que las zonas vinculadas con el procesamiento de emociones negativas disminuyen su actividad. Otros estudios señalaron que algunas prácticas de meditación mejoran la función inmune al observar un aumento en los niveles circulantes de anticuerpos.

¿La educación actual ayuda a que los chicos desarrollen sus máximas capacidades?
La reflexión sobre la educación debe ser producto de un diálogo entre neurocientíficos con los miembros de la comunidad educativa. En nuestro libro “Usar el cerebro” contamos un experimento que muestra la importancia de la interacción social en el aprendizaje: expusieron a la enseñanza de un idioma extranjero a niños pequeños, para analizar los resultados en base al método de enseñanza. En algunos casos se incluía la presencia física del docente y en otros no. Después del entrenamiento, se concluyó que solo el grupo de niños expuesto a la persona en vivo había aprendido. Se demuestra el rol trascendental del docente ligado, no solo a la transmisión de un conocimiento, sino al afecto, la motivación y el carácter humano. Por otro lado, se advierte que la inversión social ligada a la búsqueda de progresos educativos debe estar puesta justamente en el vínculo del maestro-alumno, que allí se encuentra la base para una revolución educativa y del conocimiento.

¿Qué actividades o hábitos podemos hacer en nuestra vida cotidiana para ejercitar nuestras capacidades cerebrales?
Todo lo que le hace bien al corazón le hace bien al cerebro: evitar el sobrepeso, no fumar, alimentación saludable, controlar presión arterial, colesterol y glucemia. Son muchas las actividades que podemos hacer para ejercitar nuestras capacidades cerebrales: el ejercicio físico, además de ser un gran ansiolítico y antidepresivo natural, crea nuevas conexiones neuronales; plantearnos desafíos intelectuales, hacer tareas a las que no estamos habituados: por ejemplo, aprender idiomas. Una vida social activa también resulta estimulante para el cerebro. El manejo del tiempo personal y el manejo de las emociones serán la mayor inversión del futuro.