“La principal riqueza de una Nación es el capital intelectual de sus ciudadanos”

El Ancasti

Por María Cristina Leiva

Lo sostuvo el reconocido neurocientífico Facundo Manes en diálogo con Radio Ancasti 98.5 FM, el pasado viernes 27 de marzo, durante su visita a nuestra ciudad. Entre otras  muchas actividades el Rector de la Universidad René Favaloro y Presidente de la Fundación INECO para la Neurociencia disertó sobre ‘El valor de la creatividad’, un aporte para que la Argentina ingrese al “nuevo paradigma del conocimiento”. “El futuro  de las sociedades no es tanto la riqueza natural ni, incluso, la industria; pero lo importante es la creatividad, el conocimiento, la capacidad intelectual de la gente”, indicó.
f300x0-33145_33163_31

–¿Por qué  las charlas sobre “El valor de la creatividad”?
Hoy el mundo tiene como prioridad la creatividad, la innovación, la generación de conocimiento es el paradigma mundial. Este es mi granito de arena para que la Argentina no quede atrás y para que todos nos comprometamos para que nuestro país ingrese a este nuevo paradigma del conocimiento, que es lo más importante para la riqueza de un país. Hoy la principal riqueza de una Nación es el capital intelectual de sus ciudadanos. Acabo de llegar de Israel que es un país chiquito, sin nada, es un desierto, lleno de enemigos al lado y, sin embargo, con creatividad se convirtió en un país en el que se produce mucho conocimiento y es una potencia económica mundial. El futuro  de las sociedades no es tanto la riqueza natural ni, incluso, la industria; pero lo importante es la creatividad, el conocimiento, la capacidad intelectual de la gente.

–¿Es creatividad y esfuerzo? o ¿es más de esfuerzo que de creatividad?
Es una buena pregunta. La creatividad muchas veces aparece después de mucho esfuerzo. De pensar mucho tiempo en una cosa. En términos de creatividad, la inspiración es de amateur. No podemos descubrir una cosa si no lo venimos pensando desde hace mucho tiempo, con mucha obsesión, con mucho empeño, con mucho esfuerzo… La creatividad es producto del trabajo duro. Y cuando el cerebro se relaja suelen aparecer las ideas creativas, pero antes hay que trabajar duro.

–¿Cómo debe desarrollarse esta creatividad? ¿Es un proceso individual o más bien colectivo?
La pensamos, primero, desde cuáles son las situaciones que disparan las ideas creativas en el cerebro individual. Hoy sabemos que las obsesiones en un tema correlacionan con más creatividad, incluso más que las inteligencias analíticas o racionales. Cuando estamos obsesionados pensando un tema pero luego nos relajamos, no hacemos nada, y el cerebro se relaja y está entredormido, en ese momento aparece el momento “eureka”, pero antes hubo un esfuerzo, un método, un trabajo en un tema específico.  Paul McCartney escribió “Yesterday” cuando dormía. La pensó, se levantó y la escribió. También hay que estar un poco loco y estar preparados para equivocarse. Ningún gran creativo tuvo ideas creativas sin antes equivocarse mucho. Y en ese aspecto la sociedad y la educación global estigmatizan el error. Hay que estar dispuesto a equivocarse, a perder el miedo, y todo tiene que estar dentro de un contexto creativo…

–La creatividad como cambio cultural. La cultura latina entiende al error como un fracaso.
El error es un aprendizaje, muchas veces se gana y otras muchas veces se pierde. Pero cada vez que se pierde, aprendemos. Nosotros tenemos que aprender de nuestros errores, de nuestras equivocaciones. Y también como personas y como sociedad. Creo que a los argentinos nos divide el pasado y el presente pero nos puede unir el futuro y para mí el futuro es la revolución educativa, el conocimiento. La Argentina tiene que elegir la línea del conocimiento como una política de Estado a largo plazo.

–¿Qué impacto están teniendo las neurociencias en la educación?  ¿Se están produciendo cambios?
Sí, se están viendo cambios. Hoy sabemos que el cerebro aprende de tres maneras. Una de ellas es a través del ejemplo, así que si un docente no inspira o no motiva con el ejemplo, el alumno no va a aprender por más que la técnica sea A, B o C. Con las neurociencias podemos avanzar en la educación. Pero el futuro no está en los neurocientíficos dando tips a los docentes, sino trabajando conjuntamente con ellos. Docentes y neurocientíficos tratando de combinar el conocimiento para ver cómo impartirlo en las aulas. Pero las neurociencias van a impactar también en la política, en la economía, en la filosofía, porque todo lo hacemos con el cerebro. Los avances en las ciencias del cerebro son con otras áreas. Yo veo el futuro de las neurociencias dialogando con otras áreas.

–¿Cuál es la situación de las neurociencias en el país? ¿Hay muchos aportes de los científicos argentinos?
Muchos. Hay muchos neurocientíficos argentinos, en Argentina y en el mundo. La verdad que en nuestro país hay talento y son importantísimos los avances que se han producido. La Argentina se caracteriza por tener creatividad individual. El desafío de los argentinos es tener creatividad social y en grupo.

–En su última columna opinión para el diario La Nación, titulada “Las patas cortas de la Argentina”, se puede ver a las neurociencias aplicadas a la realidad, a las conductas…
Sí, utilizando la ciencia como metáfora. Yo creo que la ciencia es una buena metáfora para la sociedad. Porque a través de las ciencias revisamos el pasado, lo que se hizo bien, lo que se hizo mal. Si un amigo hizo algo mal, en la ciencia -por más que sea nuestro amigo- no lo tomamos y si un adversario hizo algo bien, lo tomamos. No inventamos la rueda, trabajamos en equipos, pensamos ideas nuevas, proyectos nuevos, los aplicamos, nos exponemos a la crítica. Creo que la metáfora de la ciencia, de la forma que trabaja la ciencia, puede ser un aporte para el desarrollo del país, para pensar la sociedad como un método científico. Si tenemos problemas de inseguridad, por ejemplo, tenemos que ver qué hicieron otros países, que hicieron bien, qué hicieron mal, pero tener políticas basadas en las evidencias. No inventar la rueda cada vez que nos toque estar en el escritorio del poder. Creo que las neurociencias tienen mucho para dar a la sociedad, no sólo en sus hallazgos, en sus descubrimientos, sino en el método de trabajo.

–¿Cómo define a la sociedad argentina?
Creo, y esto lo expreso como ciudadano, que los argentinos estamos obsesionados por el pasado y el presente. El pasado es muy importante, sirve para construir el futuro,  pero evidentemente nos divide el pasado y nos divide el presente. Lo que nos une es el futuro y debemos crear paradigmas futuros para que estemos más unidos, pensando en un país que quizás no vamos a ver. Tenemos que ser como los próceres que hicieron un país para que lo disfrutemos nosotros, para que nosotros egresemos de la escuela pública y quizás ellos no alcanzaron a verlo. Trabajar por un país que no vamos a ver, pero que vamos a dejar a nuestros nietos o bisnietos. Tenemos que tener una visión a largo plazo como sociedad y tenemos que pensar en el futuro como algo que nos va a unir, más que el pasado.