Por “amor al arte” conocí Mar del Plata

Clarín

Conocí las playas de Mar del Plata de una manera especial. No fueron unas vacaciones familiares ni un viaje de egresados de séptimo ni por deporte. Fue, más bien, por “amor al arte”: viajamos en el verano de 1982 con la compañía de teatro de Salto, mi ciudad, hacia allá, para actuar en el majestuoso teatro Auditorium. Éramos 30 jovencísimos y entusiastas “actores” que hacíamos versiones de los clásicos infantiles. La obra “Any, la de los tejados verdes” nos dio la satisfacción de ganar el premio “Estrella de mar”. Recuerdo también que nuestras funciones eran inmediatamente antes de las que hacían ¡Carlos Carella y China Zorilla!. Esa situación nos permitía cruzarnos con ellos en los camarines y nos hacían sentir como verdaderos colegas. Después, volvimos muchos años más para hacer temporadas. Ahora, cada vez que regreso a Mar del Plata por compromisos profesionales, la ciudad me devuelve esa sensación intensa que provoca el recuerdo de algo que nos emocionó: las tardes en la playa con los amigos, los paseos por la rambla, la incansable alegría que daba zambullirme una y otra vez en el mar.

Facundo Manes en Mar del Plata