Discurso del Presidente de la Fundación INECO, Facundo Manes, en la 4ta. Cena Anual

28 de octubre de 2014, Yacht Club Puerto Madero

Buenas noches.

Quiero, antes que nada, en nombre de todos los que formamos parte de la Fundación INECO, darles las gracias por haber venido a esta 4ta. comida anual cuyo objetivo principal es recaudar fondos para la investigación en neurociencias.
Hace un tiempo escribí una columna que publicó el diario La Nación que comenzaba de la siguiente manera: “La principal riqueza de un país es el capital mental de quienes lo habitan. Hace siglos, la prosperidad estaba basada en la posesión de la tierra; luego, en la explotación de minerales y la producción industrial. Hoy la clave del desarrollo está en la capacidad de pensar, de crear, de innovar. Muchos países más pobres en recursos naturales que la Argentina se han convertido en naciones fecundas gracias a la inversión en educación, investigación, conocimiento.”
Me permito citar estas palabras propias porque considero que es el fundamento de este encuentro entre la Fundación INECO y cada uno de ustedes que quisieron  colaborar con este proyecto.  No hay desarrollo sostenible de una comunidad que se dé si no se genera la promoción del conocimiento, si no se capacita, si no se difunde y ponen en discusión esas investigaciones.
La Fundación INECO surgió en el año 2008 como paso necesario de INECO. Quiero aprovechar para contarles algo de las primeras páginas de esta historia. Recuerdo que, cuando vivía en Inglaterra, estaba convencido de que mi país tenía chances de tomar muchas cosas de esas que suceden en el mundo desarrollado y que, además, podíamos contar con el plus de cierta inventiva y creatividad que tenemos acá. No perdamos de vista que esto sucedía en los últimos años de la década del 90 y principios de 2000 por lo cual, quizás con cierta razón, mucha gente me decía que yo debía ser más “sensato”, que debía “usar el cerebro”. Recuerdo entonces que cuando volví, quizás un poco por obstinación, la fuerza que nos impulsó fue la de las ideas y las ganas de que sucediera: crear en nuestro país un polo de las neurociencias cognitivas donde se investigara interdisciplinariamente el elemento más complejo de universo: el cerebro humano.
Pero las ideas se plasman cuando se combinan, ustedes lo saben bien, con dos factores fundamentales: las herramientas apropiadas y la aceptación de los demás. Así, junto con mi hermano Gastón y su socio Marcelo, y con un grupo talentosísimo de profesionales que creyeron en el proyecto y nos acompañaron desde el comienzo se empezó a hacer realidad. Eso pasó hace 9 años. Luego INECO comenzó a crecer sostenidamente en las líneas de trabajo, el número de investigaciones, la docencia a colegas y la divulgación a la sociedad. Estábamos llevando adelante una política pública desde el ámbito privado.
Esa situación hizo indispensable la creación de Fundación INECO en 2008, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es, como dice su acta constitutiva, “apoyar y promover programas de investigación sobre la prevención, detección y tratamiento de trastornos neurológicos y psiquiátricos”. En pocos años, ese sueño de que en nuestro país existiera un polo de investigación de referencia y prestigio internacional en neurociencias cognitivas se volvió cada vez más real logrando que en nuestros laboratorios trabajaran codo a codo neurólogos con educadores, psiquiatras con economistas, biólogos con filósofos.
La Fundación INECO financia casi el 100 % de los proyectos de investigación gracias a las contribuciones de ustedes y muchas otras personas, de organizaciones filantrópicas en las que muchos de ustedes también participan, de empresas como las que hoy están aquí representadas y de otros benefactores. Estos aportes privados ocuparon cierto vacío que históricamente habían dejado las agencias estatales y que, por suerte, desde hace un tiempo se fue revirtiendo y algunas líneas de investigación en neurociencias están aplicando en el CONICET y en la Agencia Nacional de Promoción Científica.
La investigación científica en los países centrales requiere de cifras millonarias. A pesar de estas diferencias sustanciales –ustedes lo imaginarán-, la Fundación INECO ha logrado apoyar más de 100 investigaciones que fueron publicadas en las más prestigiosas revistas internacionales y nacionales. Esto se suma a 100 artículos más publicados en los años previos.
La labor de investigadores de la Fundación INECO logró, entre muchas otras contribuciones, la identificación de las áreas cerebrales relacionadas con la toma de decisiones, el rol de la ínsula en los procesos cognitivos y emocionales y el desarrollo de una batería neuropsicológica para detectar en forma temprana el deterioro cognitivo. Esto, por nombrar algunas colaboraciones de muchísimas.
Pero la principal fortaleza de la Fundación INECO está puesta en la formación de quienes la llevan adelante. Decíamos al principio que el elemento clave de una comunidad es su capital intelectual. Y esto sirve para pensar una Nación o una institución científica. Entonces, ¿cómo no vamos a hacer principal hincapié en formar talentos a través de los mejores centros del mundo y estimular su retorno para generar una transferencia de conocimientos acá en nuestro país? Es por eso que La Fundación INECO mantiene vínculos de cooperación académica y científica con prestigiosas instituciones internacionales. Y es por eso que organiza acá en Argentina talleres, workshops y simposios de impacto internacional. Otra de las líneas de trabajo de la Fundación INECO es la divulgación en la comunidad. Estamos convencidos de que la investigación no debe quedar en los laboratorios y debe ser conocida y discutida por la sociedad. Por eso realizamos charlas abiertas, campañas masivas de concientización y participa activamente en canales de difusión de la prensa nacional general y especializada.
Esto es una síntesis muy breve de lo que es la Fundación INECO con quien ustedes están colaborando y por lo que ustedes colaboran. Pero queremos convocarlos fundamentalmente para lo que falta por hacer. Hoy, gracias a los avances científicos y tecnológicos, se sabe mucho sobre el cerebro. Pero todavía son más los enigmas que las certezas, y las enfermedades neurológicas siguen teniendo un inmenso impacto en la población que las sufre directamente y en su entorno familiar, laboral y social. Es imprescindible, entonces, enfrentar los desafíos del conocimiento y entender que la investigación impacta en una mejor calidad de vida. Conocer hace que vivamos mejor. Reitero: conocer hace que vivamos mejor.
La Fundación INECO quiere ser un granito de arena para el desarrollo de nuestra comunidad y de nuestra Nación. Estoy convencido, como decíamos al comienzo, de que no hay ni puede haber un  crecimiento real a largo plazo de nuestra sociedad sin una apuesta al conocimiento, a la investigación, a la formación de quienes la integramos. No hay un plan más eficaz contra la pobreza y la exclusión que la educación y el conocimiento. Lo digo hoy entre ustedes como lo digo en cada reunión de nuestros investigadores cuando tenemos por delante algún desafío científico o cuando me consultan en una conferencia entre colegas o charla a la comunidad:
no hay transformación real sin ideas,
no hay transformación real sin pensar cómo llevaron adelante otros ideas parecidas o sin tener en cuenta la opinión de los demás,
no hay transformación real sin saber darnos cuenta con qué herramientas contamos para llevar esas ideas adelante y tratar de conseguir la que nos falten,
no hay transformación real si esta se encara a través de arrebatos individuales y no a través de grupos de trabajo que potencien los talentos de cada uno,
no hay transformación real si no se tiene en cuenta la mirada a largo plazo.
Y además, y ustedes lo saben también, la transformación real se consigue con pasión, esa fuerza inigualable que impulsa a que las ideas se lleven adelante. 

Muchas gracias.