Facundo Manes disertó ayer en el CET de Atilra

Radio Morteros

Por Jorge Fantone

¿Cómo tomamos cada una de nuestras decisiones? ¿Qué es la conciencia? ¿Y qué son las emociones? ¿De dónde viene la inteligencia? Estos fueron algunos de los temas que el neurólogo y neurocientífico argentino Facundo Manes desarrolló en su conferencia en el Auditorio del Centro Educativo Tecnológico de Atilra.

Facundo Manes en Sunchales
La actividad fue organizada por Clínica Atilra Diez de Septiembre, Fundación Atilra y la Fundación Favaloro.
Manes dirige actualmente el Instituto de Neurología Cognitiva y el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, siendo además el Rector de la Universidad Favaloro.
Las alternativas de la conferencia fueron transmitidas en vivo a través del sistema de videoconferencias con que cuenta el moderno Auditorio del CET, para la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe y para la Universidad Nacional de Villa María.
En diálogo con la prensa, Manes dejó numerosos conceptos referidos a distintas problemáticas de la salud. Sobre el accidente cerebro vascular, indicó que éste “puede ser isquémico, cuando hay reducción de flujo de sangre al cerebro, o hemorrágico, cuando una arteria cede las paredes”.
“Lo importante es la prevención, y los accidentes cerebro vasculares se pueden prevenir”, aseguró.
Sobre el miedo, expresó: “es una emoción básica primaria y es la más importante; el sistema de ansiedad fisiológico detecta el peligro y es normal, pero la patología de la ansiedad patológica es cuando vemos peligro donde no hay”.
“Hay muchas investigaciones que demuestran que la ansiedad también es un problemea de toma de decisiones, en la cual se privilegia el corto plazo sin ver las consecuencias a largo plazo”, agregó Manes sobre la relación directa del cerebro con la obesidad.
Manes aseguró que en la actualidad “el Alzheimer es una epidemia”, y que “los paises no saben cómo enfrentarla, porque el principal factor de riesgo es la edad: cuanto más edad, más alzheimer, y el mundo está envejeciendo”.
“El costo es enorme; no sólo el costo del paciente, sino del impacto familiar. La gente que cuida un paciente de alzheimer, sufre de ansiedad, depresión, estrés y es como cuidad un chico a la edad que uno no está preparado para eso”, señaló.