Un viaje al cerebro con Facundo Manes

Por Natalia Ospina

Un diálogo entre las neurociencias y los diferentes dominios de la sociedad es la propuesta de este neurólogo y neurocientífico argentino. Su importancia en la medicina va más allá de haber sido el especialista que dirigió el equipo de médicos que diagnosticó y trató a la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner de un hematoma subdural.
Manes es reconocido entre otras cosas por identificar las áreas prefrontales relacionadas con el proceso de toma de decisiones en humanos. Su área de investigación es la neurobiología de los procesos mentales, de los mecanismos neurales involucrados en la memoria autobiográfica y la consolidación de la memoria a largo plazo.
Su labor investigativa lo ha llevado a ser actualmente el rector de la Universidad Favaloro y Presidente de la Fundación INECO para la investigación en neurociencias en Buenos Aires, Argentina. Presidente del Grupo de Investigación en Afasia, Demencia y Trastornos Cognitivos de la World Federation of Neurology.
Y es que en definitiva su aporte al mundo científico resulta tan enigmático como el mismo funcionamiento del cerebro. Eso es lo que él llama uno de los desafíos más fascinantes de la época: pensar nuestro cerebro.

Facundo Manes por Natalia Ospina

Decir “te amo con todo mi cerebro” suena menos romántico pero ¿por qué es más acertado?
Se puede estudiar el amor desde distintas disciplinas: el arte, la filosofía, la religión. Y también constituye un interesante desafío para la neurobiología. Sobre la base de la investigación en la neurociencia social, podemos intentar definir el amor como un estado mental subjetivo que consiste en una combinación de emociones, de motivación y funciones cognitivas complejas. Hoy sabemos que el amor más que un sentimiento surgido de nuestro corazón es un proceso mental sofisticado. Suena romántico decir que “se ama con el corazón”, pero no es cierto. El cerebro es el que dicta toda nuestra actividad mental. El corazón es, más que el origen de nuestras emociones, la víctima de estas.

¿Nacemos o nos hacemos inteligentes?
Los seres humanos variamos en cosas como la inteligencia emocional, las habilidades particulares y la experiencia, que son diferentes de la inteligencia general pero también importantes. Además, el humor, la sensibilidad, la ironía y la creatividad son rasgos de inteligencia que quedan fuera tanto de los tests clásicos como de ciertos patrones que presentan instituciones demasiado rígidas.Si entendemos la inteligencia como el conjunto de recursos con los que cuenta un individuo para adaptarse al medio, una persona puede ser tremendamente inteligente sin la necesidad de contar con un bagaje demasiado grande de conocimientos adquiridos a través de la educación formal o el entrenamiento.Dicho esto, resulta importante recordar que las neuronas se desarrollan a partir de un patrón genético dinámico moldeado por las exigencias y los estímulos del entorno.Menciono el ejemplo de un violinista que proponemos en nuestro libro Usar el cerebro. Él mueve los dedos de la mano izquierda de manera intensa y precisa para ejecutar eficazmente su instrumento. El área del cerebro encargada del control motor elabora, para esto, mayor cantidad de conexiones neuronales. Esas conexiones permiten que el violinista mejore la destreza con el violín y esos estímulos a su vez, generan nuevas conexiones. Esto quiere decir que estamos frente a un sistema que se retroalimenta y produce, en este caso, un círculo virtuoso. Y, como contrapartida, frente a la carencia de estímulos, lo que se produce es un círculo vicioso. Si una persona no recibe suficiente estimulación intelectual, las vías o circuitos neuronales que tienen que eliminarse, no se eliminan, y las vías o circuitos neuronales que tienen que quedar, no quedan. Para sintetizar la respuesta, inteligente se es pero sobre todo se hace.

Hay ejercicios para mantenerse bien físicamente ¿al cerebro cómo mantenerlo en forma?
Una estimulación adecuada y el desafío intelectual permanente promueven el desarrollo cognitivo. Sin duda, leer de manera crítica resulta un estímulo y un desafío permanente para nuestra mente y se trata entonces, de una manera de estimular nuestro cerebro. Lo fundamental y definitorio para mantener una mente en forma es buscar actividades novedosas y desafiantes. A veces uno se siente cómodo con ciertas rutinas y le quita al cerebro el desafío que implica hacer frente a los nuevos aprendizajes. Es importante mantener la mente activa, lo cual se logra conservando una amplia gama de intereses, pasatiempos y hobbies, buscar actividades que resulten estimulantes para nuestro cerebro. De esta manera, mantener un alto grado de desafío cognitivo, aceptar los cambios que se nos presentan y estar abiertos a nuevos aprendizajes nos ayudará a ampliar el rango de nuestras experiencias, logrando una mayor estimulación del cerebro y reduciendo consecuentemente el grado de las dificultades y el nivel de deterioro cognitivo. Asimismo, una dieta saludable, aplacar el estrés, practicar actividad física, controlar los factores de riesgo vascular y tener una vida social activa han sido identificados como factores potenciales de protección en la mediana edad que pueden ayudar también a mantener la reserva cognitiva en la vida adulta.

¿Tenemos el mismo cerebro desde que nacemos hasta que morimos?
Lo que se llama en la ciencia neuroplasticidad cuestiona un dogma que existía previamente por el cual se creía que el sistema nervioso era una estructura rígida e inmodificable. Esta creencia postulaba que los seres humanos nacíamos con una cantidad predeterminada de neuronas y estas se conectaban entre sí de una manera para siempre. Este concepto existió durante mucho tiempo hasta que diversos experimentos mostraron que el sistema nervioso tiene la capacidad de modificarse y cambiar incluso en la edad adulta. Se ha demostrado que existe producción de nuevas neuronas en algunas regiones del cerebro adulto de distintas especies.

Muchas de las capacidades del cerebro son enigmáticas. Hasta este momento ¿cuáles son las que más lo sorprenden?
A pesar de la complejidad, la investigación en neurociencias ha arribado a conocimientos clave sobre el funcionamiento del cerebro. Un ejemplo de estos avances ha sido el descubrimiento de las neuronas espejo que se consideran importantes en la imitación, también el hallazgo de que las neuronas pueden regenerarse y establecer nuevas conexiones en algunas partes de nuestro cerebro, al tiempo que se pierden otras.Distintos estudios han permitido reconocer que la capacidad de percibir las intenciones, los deseos y las creencias de otros es una habilidad que aparece alrededor de los cuatro años. También que el cerebro es un órgano plástico que alcanza su madurez entre la segunda y tercera década de la vida. Las neurociencias a su vez, han realizado aportes considerables para el reconocimiento de las intenciones de los demás y de los distintos componentes de la empatía, de las áreas críticas del lenguaje, de los mecanismos cerebrales de la emoción y de los circuitos neurales involucrados en ver e interpretar el mundo que nos rodea. Asimismo, han obtenido avances significativos en el conocimiento del correlato neural de decisiones morales y de las moléculas que consolidan o borran los recuerdos.

¿De verdad solo usamos el 10% del cerebro?
Falso. De ser así, al remover el 90% del cerebro no deberíamos observar cambios. Lo que sí es cierto es que la plasticidad de las conexiones nerviosas seguramente tiene un gran potencial que aún no sabemos o no podemos aprovechar.

¿La esencia de lo que somos también está en el cerebro?
Si alguna parte del cerebro tiene que ver mayormente con nuestra identidad, con lo que nos distingue de las demás criaturas vivientes y al mismo tiempo, nos hace a cada uno de nosotros diferentes, esa área es el lóbulo frontal. Si otras partes específicas del cerebro se dañan por ejemplo, puede haber debilidad motora en un miembro, dificultarse la percepción o perderse aspectos del lenguaje o ciertas memorias, mientras que la esencia del individuo permanecería intacta. Cuando se dañan los lóbulos frontales lo que cambia es la personalidad.

Finalmente, ¿cuál es la magia del inconsciente?
El dominio del inconsciente se describe en el ámbito de la neurociencia cognitiva como todo proceso que no da lugar a la toma de conciencia. Los experimentos que muestran algunas de las capacidades de la mente inconsciente proceden de un enmascaramiento de los estímulos: los sujetos miran pero no ven.Por ejemplo, en un experimento clásico se pide a las personas que miren un televisor y presten atención al número de veces que los jugadores de uniforme color blanco de un equipo de baloncesto se pasan la pelota entre sí mientras desafían a un equipo de negro. Los participantes del experimento, por lo general, aciertan en el número de pases, pero se sorprenden cuando se les pregunta si vieron a un gorila que atravesó lentamente la pantalla de un lado a otro durante el juego. Lo que ocurre es que nuestro cerebro focaliza la atención en el estímulo que le resulta más relevante en ese momento para completar la tarea y deja en un segundo plano el resto de la información que evalúa como menos importante.