“Un país es su capital mental”

El Retrato de Hoy

El reconocido neurocientífico estuvo en Mar del Plata, traído por Telefónica, para brindar una charla sobre “El valor de la creatividad” ante 700 personas, en la que explicó cómo aparece el momento creativo, la importancia de la educación y la memoria. Además, en diálogo con “el Retrato…”, aseguró que “el futuro no va a perdonar a los países que no apuesten por el conocimiento”.

CONTUNDENTE: Facundo Manes reunió a 700 personas en una charla dictada en Mar del Plata.

CONTUNDENTE: Facundo Manes reunió a 700 personas en una charla dictada en Mar del Plata.

 

Conocer el funcionamiento de una máquina apasionante como el cerebro desveló al hombre durante siglos. Los desvelos continúan, pero con la ventaja de estudios constantes y una tecnología cada vez más sofisticada. Hay un mayor acceso a los resultados que arroja la neurociencia, y ese conocimiento general provoca más demanda de conocimiento. El Dr. Facundo Manes brindó un panorama de alguno de los temas a los que dedica su tiempo y sus conocimientos.

-¿Sorprendido ante la repercusión que tuvo su visita a la ciudad?

-La verdad es que debo reconocer que estoy muy sorprendido. Me han contado anécdotas de cómo la gente ha buscado entradas y es una grata sorpresa escuchar esas cosas. No tiendo a tomarlo como hago personal, si bien me da cierta satisfacción, sino como que la sociedad argentina se está involucrando en temas de índole científico. Es un mérito de la sociedad, no mío.

-Sin embargo, usted tiene la facilidad de transmitir en forma sencilla, aquello que suele ser difícil de comprender para la media de la sociedad.

-Ojalá que así sea. Porque hoy la ciencia conoce mucho más acerca de cómo funciona la mente y cómo tenemos que hacer para tener un cerebro saludable. En el fondo, la misión es que, cuanto más se llegue a personas que no estén cerca de la neurología, o de las ciencias, vamos a ayudar más a mejorar esas calidades de vida. Porque conocer cómo trabaja en cerebro, puede tener cierto efecto terapéutico. Lo que a veces llamamos psicoeducación. Cuando uno conoce qué genera las angustias, o la ansiedad, ese mismo conocimiento hace que se produzca un alivio. Más allá de tener que recurrir o no a un profesional. En ese sentido, ojalá que lleguemos cada vez a más gente. La idea es que la gente use el conocimiento que brinda la ciencia para vivir mejor.

El futuro como país

-¿Uno va llenando el cerebro a medida que crece o hay alguna barrera de tipo genética que marca un tope?

-La conducta humana es una combinación que aún no podemos determinar muy bien entre la biología, la función genética y el entorno. El entorno es fundamental. Los cerebros son máquinas creativas pero depende mucho dónde ese cerebro se desarrolle. El ambiente es fundamental para nuestra conducta.

-¿La cultura es “El Patrimonio” que debe enriquecerse? ¿De qué manera?

-Exactamente. Eso es clave. Para el futuro, la mejor inversión económica–y esto lo están pensando los economistas también- va a ser el manejo del tiempo personal y el manejo de las emociones. Uno puede ser millonario en dinero, pero estar ocupado, no tener tiempo y llevar una vida poco atractiva. En cambio, uno puede tener pocos recursos económicos pero manejar bien su tiempo personal, sus emociones. El futuro es también prepararnos para vivir mejor. Hoy conocemos muchas cosas del cerebro, sabemos que la vida social es muy importante, que es muy importante el ejercicio físico, el ejercicio intelectual, y sabemos que es muy importante la manera en que pensamos: Nosotros fabricamos el pensamiento. Y muchas veces tenemos pensamientos tóxicos. Son pensamientos que, sin evidencia, nos embargan e influyen en nuestro ánimo y en las decisiones. Porque si pensamos distorsionadamente, luego tomamos decisiones con este pensamiento distorsionado que pueden conducirnos al fracaso. Esos pensamientos tóxicos que a veces crea el cerebro son los que debemos aprender a erradicar.

-¿Qué es lo que podemos hacer, para comenzar ese cambio del que está hablando, como sociedad?

-No pasa por la política. Cuando nosotros como sociedad pedimos democracia, tenemos que luchar para reclamar el conocimiento. Así como pedimos tantas cosas, tenemos que pedir conocimiento. Porque la principal riqueza de un país hoy, no son los recursos naturales, no es la industria, no es la producción. Podemos tener quince vacas muertas, pero si no tenemos educación no vamos a reducir la pobreza. Argentina puede crecer económicamente durante los próximos quince años, pero si no hacemos una revolución educativa, no vamos a reducir la pobreza. La principal batalla contra la pobreza es la revolución educativa. Esto lo tenemos que reclamar entre todos. El futuro no va a perdonar a los países que no apuesten por el conocimiento. Porque el mundo se ha globalizado. Corea del Sur, por ejemplo, hoy es una de las principales potencias del mundo porque invirtió en educación. Nigeria tiene más recursos humanos que Japón. Sin embargo Japón es una de las potencias del mundo. El futuro es el conocimiento. Y eso lo tenemos que plantear y luchar para que la gente lo reclame. Este es un poco el motivo del tema de la charla que trajimos a Mar del Plata, por eso es muy bueno que la gente esté interesada en estas cuestiones.

-Tratándose de un investigador que analiza los mecanismos de la mente, ¿cómo explica lo que pasa por la cabeza de buena parte de nosotros, los argentinos? ¿Cómo explica nuestras taras tradicionales?

-Vivimos en una sociedad que no se plantea ser una nación. Una nación se construye con políticas integrales, inclusivas, y no con actos impulsivos. Cuando uno planifica su vida piensa qué futuro quiere, piensa en el largo plazo. Lo mismo se aplica a la familia o a una empresa, pero en la Argentina tenemos dificultades para hacerlo. No sabemos qué país queremos. Creo que estamos en una etapa fundacional. Y hasta podría relacionarlo con nuestras investigaciones. Hay un tipo de pacientes que tienen miopía del futuro, piensan en lo inmediato, pero no en el largo plazo. Como país, nosotros estamos siempre pensando en lo inmediato. Un país es mucho más que un determinado espacio geográfico y gente que vive por casualidad en él. No es un lugar donde el esfuerzo personal se justifica por el éxito personal. Por eso creo que lo que nos falta es discutir el futuro que queremos, y que ése es el papel de nuestra generación.

Inteligencia y creatividad

-Pasando al tema que lo trae por Mar del Plata ¿El cerebro va cambiando con los años?

-El cerebro se va transformando permanentemente. No es estático. Hay un proceso de envejecimiento como pasa con el resto del cuerpo, con la cara, con el pelo. Pero hoy sabemos que podemos llegar a los 100 años intelectualmente intactos. Si bien hay un envejecimiento cerebral que es normal, podemos llegar intactos a esa edad. Ahora, el tema es que el cerebro es totalmente dinámico.

-¿Qué sucede con el impacto de la tecnología en los chicos?

-Se está investigando. El cerebro de los seres humanos madura a los 20, 25 años. Por lo tanto el impacto de la tecnología, aún no lo conocemos bien. Podemos afirmar que ellos están acostumbrados a lo que llamamos “Multitarea”, y agregar que la tecnología hay que usarla con moderación, para que no se pierda el impacto de lo social. Pero está en estudio.

-¿La inteligencia viene con los genes de uno o se forma?

-Primero, la inteligencia es diversa. Hay diferentes formas de inteligencia. Y segundo, lo que llamamos inteligencia es un producto de la biología, de la genética, claramente del esfuerzo de uno. Porque uno crea su destino. En términos de inteligencia, de trabajo duro y del entorno. La conducta humana es una mezcla.

-¿Las diferencias entre hombres y mujeres son debido a causas idiosincrásicas o anatómicas?

-Lo que se sabe es que hoy, el conocimiento se genera en equipo. Ya no existen más los Einstein, los Pasteur. Hoy el conocimiento se genera en equipo en todos los niveles. Y la presencia de mujeres en esos espacios, predice el éxito del grupo. Porque las mujeres tienen un proceso emocional diferente y se cree que ese proceso es necesario en la conformación de cualquier grupo. Esto es a nivel universal. Hace miles de años la mujer trabajaba tanto como el hombre. Luego hubo una etapa donde la mujer se cuidó más y se quedó en la casa y ahora es, definitivamente, una de las fuerzas sociales que va a transformar el mundo de los próximos años.

-¿Hay diferencias en el proceso creativo del hombre y de la mujer?

-No se sabe bien a nivel de creatividad. Lo que sí se sabe es que el cerebro de la mujer tiene un pensamiento diferente a nivel funcional. No anatómico. No hay diferencias anatómicas. El manejo de las emociones es diferente. La emoción genera que recordemos algo o que no lo recordemos, la emoción influye en la toma de decisiones, y la emoción influye muy claramente en la creatividad. El proceso creativo de la mujer es diferente al del hombre.

-¿Existe la inteligencia sin creatividad?

-La inteligencia, en términos de coeficiente intelectual, como resolver problemas matemáticos o aritméticos, es una cosa. La creatividad también es una actividad inherente a todos los seres humanos. No es creativo solamente Picasso. Una mujer del conurbano bonaerense, de clase baja, tiene tres hijos y cien pesos para vivir tres días, realiza un acto creativo. Está ligada en esos términos la inteligencia con la creatividad. Todos somos creativos. En cambio, la inteligencia analítica, varía de una persona a la otra. Pero eso no representa a la inteligencia en su totalidad. La creatividad la podríamos definir como la resolución de procesos novedosos y que tengan algún sentido, que signifiquen algo. Así que hay una relación muy grande entre creatividad e inteligencia, aunque pueden estar separados.

-¿Se puede estimular la creatividad?

-Sin dudas. Hay ambientes y entornos más o menos creativos. Las universidades son un ejemplo. Y el generar una cultura creativa, es un rol del estado.

-¿Qué relaciones existen entre las enfermedades mentales y el proceso creativo?

-Mucho de lo que sabemos acerca de la creatividad, lo conseguimos estudiando las enfermedades mentales. Esto no significa que para ser creativo haya que tener una enfermedad mental. Kandiski, por ejemplo, tenía una enfermedad neurológica llamada sinestesia, que es un proceso donde, mediante un estímulo que debería ser reconocido por un sentido, lo percibía con otro. Entonces pintaba lo que escuchaba. Van Gogh era bipolar. Tenía episodios de acelere y depresión. Eso es posible advertirlo en sus obras, según la etapa que atravesaba. Churchill fue un gran depresivo y se suele decir que sólo un maníaco podía pensar que se podía derrotar a los alemanes cuando toda la evidencia indicaba que Inglaterra estaba derrotada. No solo en el arte se da la genialidad. Churchill quizás cambió la historia de Inglaterra por su factor mental. Es una hipótesis, pero es interesante.

-¿Cómo hacer, en el mundo que vivimos y en la realidad en que estamos sumergidos, para arrancar el día positivamente, desde lo cerebral?

-Uno no puede cambiar la realidad. Lo que puede cambiar es como reaccionamos a la realidad. Esa reacción sí la podemos modificar.