¿Déjà vu o error en la Matrix de nuestro cerebro?

Clarín

Una escena de la película Matrix muestra a su protagonista Neo subiendo una escalera mientras observa pasar un gato negro. Inmediatamente vuelve a ver al mismo gato negro haciendo un movimiento idéntico al anterior, como un eco misterioso. ¿Se trata de un déjà vu? Esta expresión, que en francés significa “ya visto”, es un fenómeno que trasciende la ficción y el campo de estudios de la ciencia. Es la sensación extraña de que algo que estamos percibiendo ya ha sucedido, aunque estemos seguros de que esto no es posible.

Un ejemplo de esto sería si, al realizar un deseado viaje por primera vez a París y, cuando subimos a la Torre Eiffel, tenemos la impresión de que ya estuvimos ahí, de que eso ya lo vivimos. El fenómeno del déjà vu ha sido estudiando por científicos durante mucho tiempo, aunque todavía no se sabe con exactitud la razón por la que sucede. Lo que sí se sabe es que nos ocurre a casi todos y que muchas veces la gente que lo experimenta puede también vivir otros fenómenos como el ‘jamais vu’ (del francés, jamás visto). A su vez, se sabe que quienes experimentan déjà vu, suelen hacerlo con mayor frecuencia durante la juventud. Luego, dichas experiencias declinan con los años. Se cree también que el déjà vu suele suceder cuando estamos cansados o estresados.

Por mucho tiempo se pensó que el déjà vu era una señal de que algo no estaba funcionando bien en el cerebro. Hoy se postula que puede darse como un episodio aislado en un cerebro sano o que puede ser indicador o síntoma de enfermedades como el síndrome de Charles Bonnet, como aura antes de una convulsión en personas con epilepsia de lóbulo temporal o en enfermedades como la depresión o la esquizofrenia.

Como puede verse, la presentación clínica del déjà vu es muy diversa. Se han propuesto distintas teorías para dar explicación a este fenómeno en cerebros sanos. Entre ellas existe la teoría de que el déjà vu es parte de un proceso de memoria, específicamente aquella involucrada en el reconocimiento de información experimentada previamente. Esta teoría propone que se activa un proceso de reconocimiento basado en la familiaridad, que se pone en marcha, por ejemplo, cuando vemos a una persona en la calle que creemos conocer pero no podemos darnos cuenta de dónde.

Otra teoría propone que el déjà vu se produce cuando una señal sensitiva es transmitida por varios caminos distintos y estos no convergen en las áreas de la corteza cerebral en exactamente el mismo momento. De esta forma, el cerebro “se confunde” y procesa esta experiencia como si fuesen dos situaciones distintas y por esta razón creemos que esto ya lo hemos experimentado. Por último, existe la teoría, quizás la más controversial de todas, de que el fenómeno es producto de una micro convulsión del lóbulo temporal, que no llega a causar una crisis importante.

En un trabajo científico publicado recientemente en la prestigiosa revista Cortex, un grupo de científicos de República Checa y del Reino Unido parecen haber encontrado la conexión entre el fenómeno del déjà vu y ciertas estructuras del cerebro humano. Descubrieron que los parahipocampos, ubicados en el lóbulo temporal cerca de los hipocampos –estructuras involucradas, entre otras funciones, en el aprendizaje y recuerdo de información-, son de menor tamaño en aquellas personas que experimentan déjà vu, en comparación con personas que no tienen estas experiencias. Este grupo de investigadores plantean que el déjà vu podría llegar a ser una falla del cerebro que causa una sobre-estimulación de los parahipocampos. Como vemos, entonces, lo que Neo experimenta en el film con esa visión repetida del gato no es tan cuento de la ciencia ficción ni tampoco una disfuncionalidad excepcional de la Matrix, sino otro enigma cotidiano de nuestro cerebro.