El puntapié inicial que será gol de media cancha

Clarín

Si todo funciona según lo planificado, el 12 de junio a las 17 horas en el Estadio Arena de San Pablo, el planeta entero estará atento a un paciente parapléjico que se levantará de una silla de ruedas, caminará hacia el centro del campo de juego y dará el puntapié inicial en la ceremonia inaugural de la Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014. Estaremos frente a un hecho que será significativo por sí mismo, pero también que tendrá implicancias en cuestiones que van más allá de eso (que ya es muchísimo).

En principio, ¿qué significa esto para la neurología?

La paraplejía es una condición neurológica en donde, por diversas causas, la parte inferior del cuerpo está paralizada y carece de funcionalidad. La interfaz cerebro-máquina, producto de los avances científicos y tecnológicos, permite que personas con distintos grados de inmovilidad puedan accionar mecanismos robóticos únicamente con la fuerza de sus pensamientos.

En estos momentos, en un laboratorio de neurociencias en San Pablo se está afinando el funcionamiento de una armadura o exoesqueleto robótico controlado mentalmente que intentará, justamente, que una persona parapléjica camine de nuevo y patee una pelota de fútbol. ¿Cómo se logra esto? Los mensajes enviados por el cerebro, tales como la decisión de caminar, moverse o detenerse, son capturados por una computadora y “traducidos” para que los movimientos puedan generarse.

Para operar este exoesqueleto, la persona parapléjica tiene una gorra dotada de electrodos que recogen sus ondas cerebrales.

Estas señales se transmiten a la computadora, que lleva el paciente en una mochila, y son decodificados para mover los conductores hidráulicos en el traje. A través de sensores colocados en la suela de su calzado, el exoesqueleto también proporcionará al paciente sensaciones del mundo exterior.

El traje robótico complejo y bien visible tiene una función bastante simple: hacer el trabajo que los músculos de las piernas de un parapléjico ya no pueden.

Este exoesqueleto es la culminación de años de trabajo de un equipo internacional de científicos e ingenieros en un proyecto denominado “Caminar nuevamente”. Si esta tecnología funciona, podría, en un futuro no muy lejano, convertirse en dispositivos de uso diario para ayudar a los parapléjicos y, en última instancia, reemplazar a las sillas de ruedas.

En realidad, todo “puntapié inicial” es un hecho eminentemente simbólico.

La elección que se hace por parte de los organizadores del evento de su protagonista va mucho más allá de la mera acción deportiva, física, mecánica.

Se trata de un gesto que selecciona y pone de relieve algún elemento de su entorno –de la política, de la historia del deporte, de la sociedad- que resulte clave y que condense los sentidos de la época en los que eso que se inaugura está inserto. Como sabemos, el Mundial de fútbol que se realiza cada cuatro años es uno de los hitos deportivos y sociales más importantes (se calcula que miles de millones de personas estarán mirando esto que pase). Que se elija para esto el resultado de este proyecto “Caminar nuevamente” que llevan adelante neurólogos, ingenieros informáticos y científicos de distintas disciplinas viene a coronar un proceso histórico contemporáneo trascendental.

Como hemos dicho en diversas oportunidades, se avanzó más en el conocimiento del cerebro humano en estas últimas décadas que en todo el resto de la historia de la humanidad. El cerebro, ese órgano complejo y enigmático, está siendo abordado de manera científica e interdisciplinaria para que pueda conocerse cada vez más, pero, por sobre todas las cosas, para que el ser humano pueda vivir mejor. Claro que es una gran noticia para las neurociencias y, sobre todo, para nuestra historia: un puntapié a una pelota para el hombre, un gol de media cancha para la humanidad.