La hipnosis se desliza entre la ciencia y la ficción

Clarín

La traducción que hizo Julio Cortázar del célebre cuento “La verdad sobre el caso del señor Valdemar” de Edgar Allan Poe dice: “Durante los últimos años el estudio del hipnotismo había atraído repetidamente mi atención.” ¿De qué estudios habla? ¿Se trata de mera ficción? ¿Existe alguna formulación científica de lo que se halló de manera profusa en el arte?Hipnosis y neurociencias parecen muy alejados, pero son más cercanos de lo que se piensa. Se ha intentado la hipnosis como tratamiento para diversas afecciones.

Dichas experiencias fueron fundamentales para que algunos sectores de la comunidad científica persistieran en su interés en la hipnosis pese al escepticismo de sus colegas. Así, ellos reconocieron el potencial intrínseco de la hipnosis para entender procesos de la conciencia, cognitivos y de mecanismos subyacentes a condiciones médicas.
Pero, ¿qué es la hipnosis?
La División de Hipnosis de la Asociación Americana de Psicología (APA) la define como un procedimiento a través del cual el profesional de la salud o el investigador (es decir, un profesional idóneo) sugieren al paciente o sujeto experimental cambios en sus sensaciones, percepciones, pensamientos o conductas.
Estos cambios suelen establecerse bajo técnicas de inducción, generalmente orientadas a la relajación, la tranquilidad y el bienestar.
Existen varios conceptos erróneos comunes acerca de la hipnosis, pero tres de ellos son particularmente importantes.
1. “La relajación no es un componente esencial del trance hipnótico”: si bien es cierto que hay procedimientos de inducción hipnótica eficaces que hacen hincapié en los niveles normales o incluso el aumento de la excitación física y mental, la mayoría de las rutinas de inducción hipnótica implican técnicas de “relajación”.
2. “Muchos de los efectos producidos por sugerencias dadas bajo inducción hipnótica se pueden generar también sin tal inducción”: diversos estudios han demostrado que la capacidad de un individuo para responder a las mismas sugerencias con y sin un modo de inducción hipnótica está altamente correlacionada y que la diferencia en la efectividad entre las dos condiciones es significativamente diferente.
3. “La hipnosis es una forma de sueño”: para desmitificar este punto, se realizaron estudios de imágenes cerebrales que muestran que los individuos bajo un trance hipnótico presentan frecuencias rápidas en el electroencefalograma y una conectividad funcional global, lo que sugiere que la inducción hipnótica involucra varios procesos cognitivos relacionados que no son equiparables a los que se registran durante el sueño.
Las investigaciones en neurociencias han demostrado que la inducción de la hipnosis se asocia con una actividad reducida en las partes anteriores de la red de reposo (el sistema neuronal que actúa por defecto) y con un aumento de la actividad en los sistemas de atención prefrontales. En consonancia con estos cambios, los participantes de dichas investigaciones no sólo reportaron estar más relajados durante la hipnosis, sino también más atentos, menos distraídos por estímulos externos y menos propensos a involucrarse en el pensamiento analítico.
Así, los estudios de neuroimagen apoyan la hipótesis de que las inducciones hipnóticas producen cambios en la actividad cerebral, aunque queda aún el interrogante de si estos cambios están causalmente relacionados con el aumento de la capacidad de respuesta a las sugerencias después de un procedimiento de inducción hipnótica en comparación con su capacidad de respuesta a las mismas sugerencias sin un procedimiento de inducción. Claro que, por sus misterios, la hipnosis seguramente seguirá siendo un tópico de la literatura y el cine. Pero también resulta cierto que esta evidencia permitió un cambio en el escepticismo científico que existía sobre ésta, al arribar a la conclusión de que la hipnosis no es puro cuento.