“La mayoría de las decisiones que tomamos son irracionales”

Publicado por Telam

El neurocientífico Facundo Manes presentó esta tarde en la Feria su libro “Usar el cerebro” ante un numeroso público que siguió atento afirmaciones como “las decisiones más importantes de la vida son irracionales” o “los argentinos tenemos miopía de futuro y nos cuesta trabajar en equipo”.

Lejos de esperar al público guarnecido detrás de la sobria mesa forrada en lienzo negro, Manes le imprimió a la cita el aire campechano y afable que arrastra desde su Salto natal, un pueblito de 200 habitantes donde antes de soñar con convertirse en un referente mundial de las neurociencias tuvo la oportunidad de destacarse como futbolista.

Después de un breve intercambio con el co-autor del libro -Mateo Niro- y los moderadores de la mesa -la periodista Nora Bar y el humorista Sebastián Wainrach-, el científico bajó rápidamente de la tarima que lo alejaba de la multitud y se convirtió en uno más, intercambiando abrazos efusivos con parientes y amigos que anticiparon el tono informal que tendría el encuentro.

“Escribí este libro no sólo para que llegue a comprenderse en áreas o en lugares remotos sino también para mostrar que la ciencia tiene límites -arrancó el científico-. La ciencia no puede explicar todo, sino como dice (Alejandro) Dolina el `Martín Fierro` sería un kilo de papel y medio litro de tinta”.

“Usar el cerebro” (Planeta) lleva poco más de un mes en las librerías y ya es un boom incuestionable que en dos días agotó su primera edición y lleva vendidos 40.000 ejemplares, un fenómeno que se explica tal vez por la combinación de rigor y simplicidad para explicar cómo las neurociencias han avanzado en la comprensión de los sistemas cerebrales que regulan el afecto y la toma de decisiones.

Manes, rector de la Universidad Favaloro y creador de dos plataformas centrales que nuclean los avances sobre su disciplina -el Instituto de Neurociencias y el Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco)- aseguró que el éxito de su obra “se explica por la necesidad que tenemos como sociedad de conocer los avances científicos”.

“El trabajo del investigador, del explorador de cualquier aspecto de la ciencia, es silencioso, a largo plazo, basado en el conocimiento previo. Y me parece que como país podemos aprender mucho de cómo trabaja la ciencia”, agregó.

“Los argentinos tenemos una miopía de futuro y nos cuesta trabajar en equipo. Creo que lo mejor que puede aprender el país de las neurociencias es esta cosa de ser miope del futuro, porque si nos concentramos en lo inmediato, en la coyuntura, eso no siempre es bueno para el futuro”, señaló.

Manes recalcó que “el conocimiento de la humanidad se genera en equipo y la inteligencia colectiva es mucho más que la suma de las partes de cada miembro -destacó-. Tenemos que tomar de la ciencia esta metáfora del trabajo que consiste en mirar el pasado tomando lo bueno, juntando esfuerzos y reconociendo que lo que viene nos va a superar”.

¿Qué factores intervienen en la toma de decisiones”, inquirió Bar. La respuesta depositó a los oyentes en el núcleo del libro de Manes y Niro: “La toma de decisiones no es un proceso lógico y racional dado que está facilitado por la emoción -indicó-. La mayoría del tiempo tomamos decisiones automáticas e intuitivas basadas en decisiones y memorias previas”.

“Lo que sí hacemos concientemente es justificar las decisiones que tomamos, explicar las conductas automáticas, las decisiones innatas de nuestro cerebro -acotó-. Las decisiones importantes en la vida son irracionales. No pensamos cuándo nacemos, no pensamos cuándo empezamos a hablar, no decidimos cuando morimos”.

“Hay autopistas y computadoras, pero también guerras y matanzas de comunidades. Eso se entiende porque los líderes que nos gobiernan toman decisiones facilitadas por la emoción”, ejemplificó el hombre que hizo ruido intelectual durante su paso por las prestigiosas universidades de Harvard y Cambridge.

Manes fue más lejos y aseguró que “hoy el mundo tiene la herramienta logística y económica para solucionar el hambre en todo el planeta pero los líderes no lo hacen porque tienen un cerebro emocional que responde a distintas tensiones”.

“La historia de la humanidad no se puede entender de forma lógica, se tiene que entender de forma emocional”, sostuvo Manes poco antes de que las preguntas quedaran a cargo de un público enfervorizado que en la mayoría de los casos eligió priorizar la exposición de una situación autobiográfica, como la pasión por un club de fútbol y su relación con la ciencia o el devenir de una operación quirúrgica.

“Nuestro cerebro es producto de miles y miles y miles de años. El arte es de una existencia menor en la historia de la especie humana y la lecto-escritura apareció hace sólo cuatro mil años, o sea que la mayor parte de los humanos no leyó ni escribió”, resaltó el neurocientífico casi sobre el final de la tarde.