Gatillos diversos para las distintas formas de agresión

Diario Clarín

Factores que predisponen. La neurobiología estudia la violencia impulsiva y la premeditada.

La agresión humana y la violencia tienen un alto costo para nuestra sociedad y su mayor prevalencia ha incentivado la búsqueda de predictores y causas de esta conducta.
La agresión -a menudo causada por la frustración- puede ser colectiva o individual. Si bien los fundamentos de la agresión humana son multifactoriales -políticos, socioeconómicos, culturales, médicos, ambientales y psicológicos- es claro que algunas formas de agresión, como la agresión impulsiva, tienen una neurobiología subyacente que recién se está empezando a comprender. La ciencia busca los factores biológicos que predisponen a esta conducta. La propensión a la agresividad impulsiva parece estar asociada con una falta de autocontrol sobre ciertas respuestas emocionales negativas y una incapacidad para comprender las consecuencias negativas de este comportamiento. Los circuitos neurales implicados en la regulación de la agresión están relacionados con las áreas cerebrales involucradas en el control del miedo y el control afectivo. El afecto negativo (que describe una mezcla de emociones y estados de ánimo como la ira, la angustia y la agitación) puede provocar o agravar un comportamiento agresivo.
La violencia premeditada representa un comportamiento planificado que no se asocia típicamente con la frustración ni es una respuesta a la amenaza inmediata. En cambio, la agresividad impulsiva es espontánea, no planificada, representa una respuesta a un estrés percibido y es asociada con emociones negativas como la ira o el miedo. La agresividad impulsiva se convierte en patológica cuando las respuestas agresivas son exageradas en relación con la provocación. Cuando una amenaza es inminente, esta agresión no premeditada puede ser considerada defensiva y por lo tanto parte del repertorio normal de la conducta humana. Se cree que la neurobiología de estos dos tipos de agresión sería diferente: la agresión de una persona que comete un acto violento pasional posiblemente tenga bases biológicas diferentes de la agresión planificada y premeditada. Ciertos defectos en la distribución normal de la serotonina, un mensajero químico del cerebro, se han vinculado a la agresión y la violencia. La serotonina ejercería un control inhibitorio sobre la agresión impulsiva. Alguna disminución de los niveles de un químico que refleja la actividad de la serotonina en el cerebro se ha encontrado en los pacientes agresivos, impulsivos y delincuentes violentos.
Por otra parte, fármacos que afectan el sistema de la serotonina pueden ser útiles para contrarrestar las tendencias agresivas. Las anomalías genéticas pueden contribuir a la función de la serotonina, así como a las diferencias individuales en el comportamiento agresivo. Existen anormalidades en la actividad de la serotonina en la corteza frontal, un área del cerebro vital en la regulación de las emociones, en personas con agresividad impulsiva, aunque otros mensajeros químicos, neuromoduladores y hormonas estén también probablemente involucrados. La corteza frontal normalmente desempeña un papel crucial restringiendo brotes impulsivos. Un déficit en este circuito aumentaría la vulnerabilidad de una persona a la agresión impulsiva. Aunque los factores biológicos por sí solos no determinan si una persona va a ser agresiva, es importante reconocer que la agresión impulsiva reflejaría anomalías en los circuitos de regulación de las emociones del