La batalla contra el Alzheimer se da en todos los frentes

Diario Clarín

Control de factores de riesgo. Existen estrategias para reducir el peligro de deterioro cognitivo.

El Alzheimer es una enfermedad progresiva e irreversible que ataca al cerebro y lentamente afecta la memoria, la identidad y la conducta con un impacto en el funcionamiento social y ocupacional.
La enfermedad de Alzheimer no es parte del envejecimiento normal. Se estima que afecta a más de 400.000 personas en la Argentina y produce gran estrés en la familia. Dado que principal factor de riesgo es la edad y la expectativa de vida cada vez es mayor puede convertirse -si no se encuentra una cura- en una pandemia con un nuevo caso en el mundo cada 70 segundos.
La reducción del riesgo es fundamental. Mañana se celebra el Día Mundial del Alzheimer con el objetivo de aumentar la conciencia en la sociedad de este problema que tiene y tendrá un impacto social, médico, político y económico de gran magnitud y que la mayoría de los gobiernos no está preparada para afrontar.
Encontrar maneras de reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en la vida adulta tiene grandes implicaciones para el futuro. En el ámbito científico el interés por contestar esta pregunta surge cuando se empieza a notar que la vejez no necesariamente está acompañada de deterioro cognitivo e intelectual y que si bien es cierto que existe un gran número de personas mayores que presentan deterioro en sus funciones intelectuales, también es cierto que gran cantidad de ellas no lo hacen.
De esta manera, comienzan a investigarse aquellos factores que reducen el deterioro y aquellos que lo predisponen. Aunque los factores genéticos son una base importante de los recursos cognitivos, se han estudiado numerosos factores modificables y estrategias que pueden reducir el riesgo para el deterioro cognitivo. Más años de escolaridad y el nivel socioeconómico de los padres durante la infancia parecen proteger contra el deterioro intelectual posterior posiblemente mediante el establecimiento de una “reserva cognitiva”.
Mantener una mente activa con desafíos reduce el riesgo de deterioro intelectual.
Investigaciones sostienen que la ejercitación mental puede ayudar a reducir el decaimiento de las funciones cognitivas en personas normales. La estimulación intelectual, una dieta saludable, actividad física y tener una vida social activa fueron identificados como factores potenciales de protección en la mediana edad que pueden ayudar a mantener la reserva cognitiva en la vida adulta.
Controles de presión arterial, colesterol y lipoproteínas, glucosa en sangre, ácido fólico, vitamina B12 y el peso son vitales además de no fumar. Beber demasiado alcohol, o no beber alcohol en absoluto, es factor de riesgo.
Aunque muchos factores de riesgo, como la edad y la predisposición genética, están fuera de control, existen numerosas estrategias que pueden ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo. Investigaciones futuras deben conducir a un mejor conocimiento sobre los factores de riesgo y apuntar a estrategias más específicas para promover el mantenimiento de las capacidades cognitivas. Los neurocientíficos en la Argentina ya estamos librando esta batalla.