¿Qué es la demencia frontotemporal?

La Nación

¿Puede una persona perder su capacidad para protegerse, elegir siempre opciones riesgosas y cambiar de manera taxativa su personalidad, pero aún así conservar las funciones intelectuales y discursivas intactas?
La respuesta es sí. Y esta realidad compleja hace que la demencia frontotemporal sea una de las dolencias neuropsiquiátricas menos reconocidas en nuestra sociedad. Este desconocimiento representa un riesgo grave para los enfermos y quienes participan de su vida de relación.

El “cambio de personalidad” es una de las descripciones más comunes de un paciente con lesión frontal. Esta etiqueta encapsula un rango de diversos problemas, que resume las fallas del paciente para interaccionar efectivamente con el entorno social y emocional.
El proceso de toma de decisiones humanas no es solo lógico ni computacional, sino también emocional, y se ve afectado en diversas patologías que involucran la corteza frontal. La demencia frontotemporal es una enfermedad neurológica degenerativa que afecta a las regiones frontales y temporales del cerebro.
Existe una variante frontal (que afecta más a los lóbulos frontales que a los temporales) y una variante temporal (afecta más los lóbulos temporales que los frontales y se caracteriza por dificultades progresivas en el lenguaje). La variante frontal (o conductual) de la demencia frontotemporal es una enfermedad que afecta a las regiones frontales del cerebro que son responsables de nuestra conducta.
Esta enfermedad implica grandes dificultades para los cuidadores, alta dependencia y se caracteriza por un cambio en la conducta social y personal, con una dificultad en la modulación de la conducta. Además existe una perdida de la inhibición que resulta en conductas impulsivas e inapropiadas y dificultades en la toma de decisiones. La progresión de la enfermedad conduce a una disminución en el juicio tanto social como financiero.
Es importante remarcar que todo esto ocurre en el contexto de que los pacientes presentan poca -o ninguna- preocupación por sus actos. Los desórdenes conductuales se caracterizan por desinhibición social, pérdida de la conciencia de enfermedad, rigidez mental, compulsiones, conducta antisocial y, en ocasiones, euforia.
En estas personas, las neuroimágenes muestran atrofia frontal. Los pacientes generalmente tienen preservadas habilidades cognitivas como el lenguaje, la memoria, la atención, la orientación y el coeficiente intelectual no suele alterarse. El diagnóstico de demencia frontotemporal (FTD, según sus siglas en inglés) puede ser un desafió aun para médicos con gran experiencia. En la ausencia de un test clínico definitivo, este diagnostico se basa en criterios conductuales, en la entrevista a la familia y allegados, en la resonancia magnética cerebral que debe mostrar atrofia frontal y debe ser realizado por un experto en demencias.
Actualmente el tratamiento es solo sintomático, todavía no existe una cura para la demencia frontotemporal y la progresión de la enfermedad no puede ser retrasada. Sin embargo, se pueden hacer muchas cosas para calmar los síntomas. Estar informado acerca de la enfermedad y comprender su desarrollo es por sí mismo, un medio efectivo para ayudar a los familiares a tolerarla.