“Al país le cuesta reconocer lo que le pasa”

El Liberal

El prestigioso neurocientífico identifica a la Argentina como un paciente que sufre “anosognosia”, una patología que le impide reconocer su propia enfermedad. “Tampoco tenemos un plan futuro a largo plazo para salir del círculo vicioso de crisis permanente en el que estamos inmersos”, sostiene en una entrevista concedida a EL LIBERAL.

– Si consideráramos a la Argentina, en su crisis actual, como un organismo humano, me pregunto cuál sería su patología, cuál el órgano que está funcionando mal y cuál sería la cura, el tratamiento que debería seguir para superar esa crisis-

– Muchas veces pensamos que la situación de nuestro país está sobrediagnosticada –comienza diciendo el doctor Facundo Manes-. Por el contrario, yo pienso que nos cuesta reconocer qué es lo que nos sucede. Y, ya que me pedís que relacione nuestra crisis con algunas condiciones médicas, te podría decir que en la Argentina padecemos de anosognosia…

– Cómo se explica esa patología?

– Es decir, que tenemos dificultad o incapacidad de reconocer nuestra propia enfermedad. Y esto tiene un impacto negativo, porque retrasa la consulta y la búsqueda de un tratamiento adecuado. Y tampoco nos ponemos de acuerdo en un plan futuro a largo plazo para salir del círculo vicioso de crisis permanente en el que estamos inmersos.

– Por qué nos sucede esto?

– Porque vivimos en la urgencia, que por supuesto hay que atender, pero necesitamos también mirar más allá. Necesitamos unirnos bajo un proyecto concreto para sacar a la Argentina del estancamiento, la crisis y la pobreza estructural.

– Entonces cuál o cuáles serían –desde su posición de neurocientífico- los “remedios” que podrían comenzar a revertir la compleja situación económica y social de la Argentina

– La inversión en ciencia y tecnología, y crear puentes entre los investigadores y la producción es esencial. Los argentinos probamos casi todo. Lo que todavía no probamos es uno de los caminos claves para el crecimiento sostenido. Se trata de invertir estratégicamente en ciencia, tecnología e innovación y construir puentes cada vez más sólidos entre conocimiento y producción, de modo que esta inversión tenga un impacto real en el PBI.

– Nos hace falta una estrategia de crecimiento a largo plazo…

– Nuestro país no puede crecer con una política de exportación de materias primas, sus derivados o productos con poco valor agregado con bajo niveles de investigación, de innovación y capacidad de marca. Históricamente hemos puesto demasiadas expectativas en los recursos naturales y demasiada energía en la gestión económica de corto plazo. ¡Por supuesto que está bien tener materias primas! Pero también debemos ambicionar tener capacidad de generar patentes y un sistema de innovación fuerte para ponerle valor agregado a nuestros recursos naturales.

– Es una tarea de todos, que debe involucrar a todos

– El desarrollo debe estar impulsado desde el Estado a través de políticas que tomen en cuenta los cambios a nivel global y que tengan como objetivo impulsar y resguardar un plan económico basado en la producción de conocimiento propio. Para que un proyecto de esta escala tenga realmente impacto sostenido y equitativo, necesita que se repiense el sistema educativo, las políticas de innovación y generación de nuevas tecnologías, las políticas de industrialización y comercio, las políticas de inversión y, también, las políticas macroeconómicas. Para que todo esto sea posible, al mismo tiempo tenemos que apostar al desarrollo humano, a lograr una salud y educación de calidad para todos nuestros niñas, niños y adolescentes, de manera que tengan acceso y puedan desenvolverse en la sociedad del conocimiento.

– Lo llevo a otro plano del mismo problema, enfocándonos ya en las personas, cómo se puede mantener el cerebro sano en medio de una crisis que nos hace dar frentazos en el supermercado, en la pérdida del trabajo o en la falta de esperanzas?

– La crisis económica impacta en el ánimo colectivo y en nuestra manera cotidiana de vivir. Estudios en diversos países han demostrado que con las crisis aumentan los problemas de salud mental, tales como los trastornos de ansiedad y la depresión. Además, las crisis no afectan a toda la población de la misma manera. Aquí, se vuelve fundamental atender los grupos más vulnerables como los niños, los jóvenes, los ancianos y, específicamente, los colectivos sociales empobrecidos y los desempleados. Se debe proporcionar una alta cobertura entre las personas con los ingresos más bajos y brindar apoyo a las familias en situación de riesgo.

– La grieta es la continuidad de las antinomias argentinas (unitarios o federales, puerto o interior, Boca o River, etc.) o es un síntoma de aquella “afección del organismo” de la que hablamos en la primera pregunta de esta nota?

– La grieta es la máxima expresión de la falta de empatía y de cooperación. La grieta nos hace menos inteligentes y más pobres, porque impide que nos pongamos a trabajar en un proyecto colectivo para lograr equidad y bienestar para toda la población. Los cambios reales, profundos y permanentes no se dan de manera “mágica”, ni llegan desde arriba hacia abajo. Por el contrario, surgen de las demandas colectivas. Para lograrlos, debemos exigir a nuestros dirigentes (a los de hoy, los que quieran serlo mañana y a quienes efectivamente lo sean en el futuro) mayor inversión en el desarrollo del conocimiento y voluntad real para superar la grieta.