Bernardo Houssay fue distinguido en 1947 con el Nobel de Medicina y se transformó así en el primer latinoamericano en recibir ese premio en una disciplina científica. Houssay comenzó a intervenir en favor de una política pública que fomentara la investigación básica. Así se refería a esto en una conferencia en la Universidad de Columbia en 1954: “Es muy común en los países atrasados una desmedida preocupación por las aplicaciones inmediatas, y por ello se suele alardear de criterio práctico y pedir que se realicen exclusivamente investigaciones de aplicación inmediata y útiles para la sociedad.” Bien sabemos, como él también señalaba, que los grandes avances que cambian la vida de las personas son producto de la ciencia básica, aquella que carece de un objetivo práctico inmediato. Pero no solo predicaba esta idea sobre la importancia de la ciencia básica, sino que él mismo se ocupó de su promoción institucional. Ejemplo claro de su compromiso con el avance de la investigación científica en Argentina es haber sido uno de los principales propulsores de la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que tiene como fin impulsar el desarrollo de la ciencia y la tecnología del país. Por todo esto, se le rinde homenaje recordando su nacimiento, el 10 de abril, como el Día de la Ciencia y la Técnica. Un país que no invierte fuertemente en investigación básica difícilmente podrá aplicar la ciencia al desarrollo y quedará, en el mejor de los casos, destinado a imitar avances de otros países.Es tiempo de decidir qué país queremos ser.